Condenado a 2 años de cárcel por espiar WhatsApp y resetear el móvil de su mujer

No es la primera vez que conocemos una sentencia de este tipo ni tiene pinta que vaya a ser la última. WhatsApp se ha convertido en el medio de comunicación preferido y muchos lo eligen por encima de llamadas u otras formas de conversar con alguien. Por esa razón, se ha convertido en guardián de nuestra vida de una forma brutal, lo que para muchos supone una inevitable e inexplicable necesidad de fisgar o espiar. El último caso nos llega desde Elche con una condena de 2 años de cárcel por espiar WhatsApp y resetear el móvil de su mujer.

La Audiencia de Alicante ha condenado a 2 años de cárcel a un habitante de la vecina ciudad de Elche por espiar el WhatsApp de su mujer, además de haber procedido a resetear el teléfono. Según el fallo, se considera al condenado como responsable de un delito de descubrimiento y revelación de secretos. Incluso, se le impone una orden de alejamiento por periodo de 4 años, dos más que la duración de la sentencia de cárcel.

Espiar WhatsApp y otros delitos de la sociedad moderna

La sala sólo ha declarado probado este delito de los más de 20 por violencia machista imputados al acusado. La Fiscalía pedía un total de 80 años de prisión al atender las denuncias de la mujer por maltratado continuado desde 2014, siete delitos de violación, dos de amenazas, cuatro de malos tratos y uno de lesiones. La falta de pruebas, calificadas de “escasas e insuficientes para fundamentar una condena”, ha resultado clave.

Espiar WhatsApp

En relación con el espionaje de WhatsApp, el acusado lo negó en el juicio, pero en una declaración anterior sí reconoció haber reseteado el móvil para impedir que ella accediera a sus ficheros en la nube. También dijo entonces que a veces entraba en la aplicación de mensajería para leer las conversaciones, e incluso llegó a hacer fotografías de estas y de mensajes borrados por ella.

Sin querer entrar en el caso de violencia machista, lo cierto es que lo de espiar WhatsApp empieza a ser algo que se nos va de las manos. En Google tenemos más de 4 millones de resultados para esta consulta. El problema, dejando el delito de lado, es que la mayoría de “cosas” que vamos a encontrar son cebos para colarnos virus, ransonmware o spyware.