
Te despiertas, apagas la alarma, que normalmente ya se configura en el propio reloj y, antes incluso de estirarte, revisas la puntuación de sueño en tu muñeca. Un flamante 85 sobre 100, con ocho horas y doce minutos de sueño total. Sin embargo, te sientes cansado y, como es normal, piensas que el dispositivo se inventa los datos o que no es preciso a la hora de monitorizar tu sueño.















































