Internet por satélite, la esperanza contra la censura en muchos países

Internet es abierto en la mayoría de países del mundo. Sin embargo, hay países que no permiten acceso ni siquiera a algo tan básico como Google, y algunos directamente están desconectados del resto del mundo. El Internet por satélite con servicios como Starlink, sin embargo, puede cambiar esto por completo, permitiendo saltarse cualquier censura.

Starlink va a estar disponible en decenas de países a lo largo de 2021. Aunque ya es posible participar en la beta en países como Estados Unidos, este verano también podrá empezar a contratarse en España, en una época en la que Elon Musk espera que salgan de beta. Con ello, se reducirá por completo la brecha digital que impide a una parte importante de la población disfrutar de Internet de alta velocidad, con velocidades de más de 150 Mbps y latencias de menos de 40 ms.

Las dictaduras empiezan a temer el Internet por satélite

Sin embargo, en otros países la velocidad no es el único problema. Países como China, Arabia Saudí, Irán, Corea del Norte o Cuba impiden acceder libremente a Internet, con distintos grados de censura. Por ejemplo, Corea del Norte está totalmente aislada del Internet internacional, mientras que China censura grandes portales como Facebook, Google o YouTube, y tiene sus propias plataformas alternativas.

Así, el Internet por satélite puede generar grandes quebraderos de cabeza en países con regímenes autoritarios. Usar una VPN es garantía de seguridad, pero poder tener un acceso vía satélite al margen total del control del gobierno es mucho más seguro.

Ya en 2016, Elon Musk afirmó que no tenía muy claro si ofrecer Internet satélite en China, ya que tenía miedo de que China reventase sus satélites. Además, China está trabajando en su propia constelación de 10.000 satélites de orbita baja llamada Starnet. En el caso de Rusia, el gobierno quiere ilegalizar el servicio, y si pilla a alguien usándolo, las multas pueden ser de entre 100 y 300 euros en el caso de un particular, y de 11.000 euros para grandes empresas.

Colar el hardware en los países no es tan difícil

Lo único difícil en este proceso es contratar el servicio y recibir el hardware necesario para usarlo. Colarlo en un país no es excesivamente difícil, ya que se puede dividir en piezas o esconder en otros pedidos, pero los pagos han de ser realizados de manera anónima desde cuentas en el extranjero para evitar levantar sospechas, o que alguien lo pague por ti.

Con esto, no sólo se tiene acceso a Internet sin censura, sino que también se pueden hacer llamadas o usar chats totalmente seguros, donde es posible usar una VPN de manera adicional para tener doble seguridad. Además, las democracias pueden contraatacar a los regímenes autoritarios. Por ejemplo, hay casos como el de Rusia, que influyó en las elecciones de 2016 con mensajes pagados en redes sociales contra los demócratas. Sin embargo, es difícil influir en las redes de Internet de cada país al ser tan cerradas, y este tipo de servicios pueden ser una buena forma de hacer que se expandan determinados mensajes contra los regímenes en esos territorios.

Fuente > Thedebrief

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