Cuidado con publicar en redes sociales que has pirateado una película

Cuidado con publicar en redes sociales que has pirateado una película

Alberto García

La dirección IP lleva años intentando ser usada por los propietarios de derechos de autor como prueba irrefutable de que un usuario ha pirateado un contenido, a pesar de que como todos sabemos una dirección IP puede ser usada por varias personas, e incluso por alguien que haya hackeado una red WiFi. Sin embargo, una empresa ha descubierto un nuevo truco: espiar redes sociales para comprobar si se ha pirateado o no un contenido.

El funcionamiento es el siguiente: una compañía recopila las direcciones IP que han descargado una película por torrent. Las direcciones aparecen en cualquier gestor de torrent, y luego la compañía sólo tiene que interponer una denuncia para que un juez contacte con el operador y proporcione los datos del titular de esa línea.

A partir de ahí, la empresa tiene todos los datos de la persona que supuestamente ha descargado la película. Tras ello, sólo tiene que buscar sus redes sociales y ver si ha publicado algún mensaje relacionado con una película, como puede ser una crítica o incluso alguna captura.

Te pueden cazar si publicas que has visto una peli pirata

Eso es lo que está haciendo Strike 3 Holdings, una empresa considerada por los jueces como un “troll de copyright” en Estados Unidos. La compañía afirma que sólo en torno a un 25% de los casos de piratería que se buscan asociar a una persona mediante su IP son “falsos”, o no es el propietario de la línea el que ha descargado el contenido. El problema es que es muy difícil determinar quien es el que ha hecho la descarga.

Sin embargo, los jueces no quieren ya facilitarles los nombres de los abonados, y Strike 3 afirma que sabiéndolo pueden buscar más información por Internet. Para ello, ponen el ejemplo de un usuario que tuiteó “Me encanta este contenido, seguid creando este tipo de contenido”, y del que tenían registros que lo había descargado de Internet.

Así, probablemente fueron a su Facebook y buscaron cuáles eran sus interés, los cuales por desgracia han sido censurados, aunque probablemente incluyeran algo relacionado con la piratería.

Esto demuestra lo peligroso que es compartir según qué contenido en redes sociales. Ya no podemos publicar con tranquilidad que nos ha gustado una película si la hemos descargado de Internet, ya que puede que haya una de estas empresas buscándonos por Twitter, Instagram o Facebook para ver qué publicamos. Una opción para protegerse de eso es tener nuestros perfiles de redes sociales cerrados, y en Twitter también podemos ponernos una cuenta que no dé detalles sobre nuestra identidad real.

Estos detalles también estaban relacionados con el contenido para adultos, motivo añadido por el cual los jueces decidieron no dar información sobre el abonado porque no sólo se buscaba señalarle por piratería, sino que había dudas de que se le estuviese señalando por piratear películas concretamente contenido para adultos. A pesar de todo ello, lo importante es que tengamos cuidado con la información que compartimos en redes sociales.