No lo intentes: estos trucos no evitarán que des positivo en un control de alcoholemia

No lo intentes: estos trucos no evitarán que des positivo en un control de alcoholemia

Jorge Majdalani

A pesar de que son muchos los comentarios y ‘recetas’ que se dan algunos conductores para no dar positivo en un control de alcoholemia, te diremos que no, que no van a servir. Estos suelen ser consejos o recomendaciones que se dan de muy mala forma cuando se ha ingerido alcohol… a pesar de que sea una práctica totalmente imprudente al volante.

Ningún truco sirve para burlar el test de alcoholemia

La premisa de ‘si bebes no conduzcas’ debería ser un mantra para todos los conductores. En realidad, no ingerir alcohol es la mejor manera de no dar positivo en un control de alcoholemia. Es así que se ha llegado a calcular que, de cada 100 accidentes mortales en las carreteras, el alcohol está implicado en entre 30 y 50 de ellos, según apunta la Dirección General de Tráfico (DGT) en su web.

De todas formas, algunos conductores piensan que, mediante algún truco, podrán engañar al alcoholímetro o marcar una tasa de alcoholemia permitida: son muchos los mitos y las falsas creencias que circulan respecto al alcohol y la conducción. Sin embargo, la respuesta es que ningún truco sirve para burlar el test de alcoholemia.

Como tal, esta es la prueba de fuego, el alcoholímetro, el instrumento que utilizan tanto la Policía Municipal como la Guardia Civil, en carretera, para saber si conducimos por encima de estos valores y, en consecuencia, aplicar la sanción que corresponda. La Policía Nacional, sin embargo, requiere de la Municipal para que hagan ellos la prueba.

Qué debes saber

La realidad de esto es que no vamos a conseguir engañar al alcoholímetro por una razón muy sencilla. Y es que en un control de alcoholemia, este mide la concentración de alcohol en el aire alveolar, que está en equilibrio con la sangre.

Esto quiere decir que, aunque trates de reducir el ‘alcohol en boca’, como se suele decir, y con algunos de esto trucos para engañarlo, lo que conseguirás es que el test de alcoholemia siga detectando el alcohol que hay ya en tu sangre.

Así, y dado el desconocimiento de muchos y el riesgo que supone la ingesta de alcohol antes o durante la conducción, vamos a mostrarte unas líneas para hablar de esos supuestos métodos que podrían permitir engañar al alcoholímetro… pero que en realidad no lo son en ningún caso.

Agua y medicamentos

Como bien apuntan desde la DGT, beber agua no tiene el efecto que muchos conductores desearían. Sí, el consumo de agua permite eliminar más líquido, pero precisamente ese es el error: que solo se elimina agua. La cantidad de alcohol que sale del cuerpo es muy pequeña, y los aparatos de medición apenas lo notan.

Y desde luego, lo que la DGT niega de forma categórica es que existan medicamentos que reduzcan el nivel de alcoholemia. No solo no tienen ninguna base científica, sino que algunos pueden llegar a incrementar los efectos del alcohol, como alerta la Dirección General. Aquí se incluye la vitamina B o los inhaladores para las enfermedades asmáticas.

Soplar sin coger aire

Como bien debemos saber, para que el control de alcoholemia funcione es imprescindible que entre por la boquilla la cantidad de aire adecuada en el alcoholímetro. Simular que lo intentas una y otra vez y que no eres capaz de soplar con fuerza suficiente no te librará de la prueba.

Lo único que vamos conseguir es terminar en el hospital a la espera de un test en sangre y, lo que es peor: acusado de negarte a hacer las pruebas (esto está tipificado como delito con multa y pena de cárcel).

Positivo control alcoholemia

Hacer ejercicio

Esta creencia popular toma como base el hecho de que, al forzar la circulación sanguínea a través del ejercicio, se acelera la eliminación del alcohol gracias a la sudoración.

Bien, es cierto, pero el incremento de esa velocidad es mínimo y prácticamente inapreciable. Realizar esfuerzos intensos en determinadas condiciones no es bueno para tu salud y, además, ya son ganas de ponerse a hacer ejercicio con un buen nivel de alcohol encima.

Caramelos, chocolatinas, café…

Al consumir una bebida alcohólica, esta pasa por el esófago, atraviesa el estómago y pasa al intestino delgado. Parte de ese alcohol pasa directamente a la corriente sanguínea a través de la membrana mucosa, y la mayoría lo hace por las paredes del intestino delgado. Al entrar en la corriente sanguínea, el etanol llega rápidamente a todas las partes del cuerpo por ser soluble en agua.

Esto quiere decir que, aunque en la boca haya ‘poco alcohol’, el etanol ya habrá llegado a la sangre de otras muchas formas, y el alcoholímetro lo detectará. El café (y los caramelos, el chocolate…) no obstante, acelera el metabolismo y puede ayudar a eliminar antes el alcohol en sangre. Pero no lo suficiente como para engañar al alcoholímetro en los plazos tan breves de un control de alcoholemia.

Chupar granos de café

Lo de chupar granos de café como si fueran caramelos es uno de los trucos más nombrados por quienes se creen que los alcoholímetros son tontos.

Pero no, no lo son y esta técnica no baja por arte de magia los litros de alcohol en aire. Eso sí, te mantendrá espabilado para aguantar el rato que la Policía te tendrá esperando en el control.

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