Por qué las apps beta se han puesto de moda y gustan tanto a las empresas

Software

WhatsApp Beta es, probablemente, una de las aplicaciones beta más conocidas actualmente. Hace poco tiempo se ha puesto en marcha para iOS, pero miles de usuarios llevan años usando esta versión en Android. Y si no es esta, seguro que en tu móvil tienes alguna otra como Twitter Beta, por ejemplo, o alguna vez habrás probado durante unos días una versión beta de un videojuego que pronto se lanzará al mercado. Pero ¿por qué están en auge? Las empresas tienen motivos para seguir impulsando las ‘beta públicas’.

Un programa, o una aplicación, tiene un proceso de desarrollo. En ese proceso de desarrollo el fin sería la versión pública y estable del software, a priori la versión 1.0; y antes de que llegue ese momento, tendríamos las versiones 0.x que pueden ser alfa, beta o RCRelease Candidate, candidata a lanzamiento-. Todo esto forma parte de lo que se denomina ciclo de vida del lanzamiento de software. Y las versiones beta, como comentábamos, forman parte de este ciclo previo a la disponibilidad de una versión final, pública y estable, de un programa o de una aplicación. Esto, seguramente todos los usuarios lo sabían, pero ¿por qué cada vez son más habituales?

Una beta es un programa o una aplicación que todavía no está terminada, luego es inestable y ‘peligrosa’

Lo de que una versión beta sea peligrosa, efectivamente hay que entrecomillarlo, porque no siempre tiene que ser así. Por otro lado, el peligro es más bien de incompatibilidad, rendimiento y estabilidad. Lo que está claro es que una beta de un determinado software es una versión que todavía no está terminada. Puede contener código experimental, características o funciones que están valorándose o terminándose, etcétera. A priori, son versiones que no deberían llegar al usuario final, sino que deberían utilizarse de forma interna para completar el desarrollo. Y aquí es donde parte la explicación de su éxito.

Estás haciendo el trabajo de otros sin cobrar por ello, ni recibir nada a cambio

Con la premisa de que puedes acceder antes a funciones que próximamente estarán disponibles, las versiones beta están extendiéndose de forma realmente llamativa, y están llevándonos a los usuarios finales a cumplir con el trabajo que debería hacer el equipo de desarrollo. O bien, un trabajo por el que deberíamos cobrar, en tanto que –en cierto modo- estamos exponiendo nuestro dispositivo a un software no terminado. Estamos convirtiéndonos, a fin de cuentas, en beta testers, que no deja de ser un trabajo. Los probadores de betas deberían tener conocimientos informáticos, y registrar los errores en la versión beta, así como informar a los desarrolladores para que lleven a cabo la corrección correspondiente.

Más datos y menos gasto en el desarrollo de un programa o de una aplicación

Pero permitir que el usuario final sea quien acceda al programa de beta testers tiene dos consecuencias interesantes para la empresa desarrolladora: por un lado se reduce el gasto en desarrollo, puesto que se cuenta con una comunidad ‘desinteresada’ que se encarga de probar de forma voluntaria ese software en desarrollo; y por otra parte, se consiguen más datos sobre el funcionamiento de la aplicación, puesto que es la propia comunidad de usuarios finales la que accede al software en pruebas.

El problema de que seamos nosotros, los usuarios finales, los ‘beta testers’

En aplicaciones como WhatsApp, estar dentro del programa beta puede implicar muchos riesgos. Por ejemplo, algo tan sencillo como que perdamos nuestras conversaciones por cualquier tipo de fallo de la aplicación. Es un riesgo que sencillamente existe –entre muchos otros- que los usuarios no contemplan. Pero hay otro problema y lo tenemos, por ejemplo, en Windows 10 dentro del programa Windows Insider. Y es que ser probadores de una beta nos lleva a ceder una cantidad enorme de datos sobre el uso que hacemos del software.

Todo este tipo de detalles son explicados por las compañías que publican su software beta. Cada una de ellas elabora la correspondiente documentación legal y un acuerdo de usuario que nosotros aceptamos. Pero ¿te has parado a leerlo? Seguro que no, y ese es el gran problema, para los usuarios finales, de que los programas de software beta estén extendiéndose de la forma en la que está sucediendo.

Escrito por Carlos González

Fuente > ADSLZone

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  • Altair Bueno

    Utilizar a los usuarios como beta testers es de lo mas rastrero que hay, sobretodo cuando te aparecen fallos como que no puedes ni escribir…

  • Esto es un complemento al otro mensaje que puse en la otra noticia sobre Word y Office. El software privativo, tiene a la gente gratis haciendo de betatesters corrigiendo código y funciones por las que luego les van a cobrar en la versión final. Yo por ejemplo soy betatester de Mozilla, pero al menos Firefox y Thunderbird son gratis, y más importante software libre.

    De hecho la tomadura de pelo es los mapas de los GPS, la gente corrije los errores gratis, y luego les llegan a cobrar 45-75 € por mapa.

    Salu2