La chapuza de la TDT podría obligar a retrasar de nuevo el dividendo digital

La chapuza de la TDT podría obligar a retrasar de nuevo el dividendo digital

Claudio Valero

Iba a ser sí o sí el 1 de enero de 2015, pero empieza a instaurarse un temor de que esta fecha no pueda ser cumplida por instaladores, televisiones, radios y consumidores. Acumulando una nueva chapuza a su largo historial, es posible que se tenga que retrasar la fecha para liberar las frecuencias de la banda 800 MHz hasta el mes de marzo.

El 31 de diciembre, es decir, en poco más de 20 días, todos los edificios deberán haber adaptado su antena para no dejar de ver la Televisión Digital Terrestre. Esto será necesario ya que se va a producir el llamado Dividendo Digital, donde parte de las frecuencias que ahora mismo utiliza la televisión, serán utilizadas para las redes móviles de cuarta generación de Movistar, Vodafone y Orange. Este proceso exige que varios canales abandonen su “ubicación” y sea necesario realizar una adaptación en muchas antenas.

El decreto para realizar todos estos cambios, que recoge ayudas, plazos y formas de proceder, se aprobó escasamente tres meses antes de la fecha tope establecida en el mismo. Esto significa que el tiempo de reacción de televisiones, instaladores y usuarios ha sido el mínimo, aunque es un proceso que ya se sabía hace algunos años y debería haber estado previsto con al menos un año de plazo para realizar todas las actuaciones.

No paran de crecer las voces de instaladores, televisiones, radios y consumidores que afirman que será imposible tenerlo todo listo para el 31 de diciembre y que es más que aconsejable que se posponga el dividendo digital durante 3 meses, hasta el 31 de marzo de 2015. El Gobierno por su parte, está convencido de que en 2015 ya estaremos listos para ver la TDT en el 100% de los hogares sin problemas.

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Para más inri, cuando se apaguen estas frecuencias de la televisión y se empiecen a utilizar para la telefonía móvil, podríamos tener problemas puntuales de cobertura o señal en ciertas zonas y en ciertas comunidades de vecinos. Gobierno y operadoras se enfrentan en estos momentos por la forma de acometer las adaptaciones necesarias para que esto no se produzca.

A menos de un mes del final del plazo sigue la incertidumbre sobre el cese de algunos canales en sus actuales frecuencias, la posibilidad de que muchos hogares se queden sin ver la tele por la situación de los instaladores o la rocambolesca posibilidad de que los operadores “enciendan” el 4G a “menos potencia” para evitar que se produzcan problemas en un primera fase.