Expertos en seguridad temen por los «coches del futuro», alertan al sector

Durante el Def Con 22, que ha tenido lugar este fin de semana en Las Vegas, expertos en seguridad han presentado sus inquietudes a la industria automovilística. ¿Qué enlace hay entre ellos? Por el momento, menos del que debería existir por el interés de consumidores y conductores.

Los «coches del futuro» ya no forman parte del futuro, sino de nuestro presente. Al igual que nuestros teléfonos inteligentes, tabletas, ordenadores y todos los «apartatos» del Internet de las cosas, los coches cada vez incluyen mayor tecnología a nivel de hardware y de software, lo que hace de ellos algo más «inteligente», pero al mismo tiempo más vulnerable y, por lo tanto, foco de interés de empresas de seguridad y hackers que, a fin de cuentas, tratan de impedir peligrosos ataques que, en los coches, podrían llevarnos a cualquier tipo de incidente y, cómo no, accidente.

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Hackers: «La industria automovilística requiere nuestra experiencia»

Sin la intención de alardear de nada, los expertos en seguridad presentes en este importante evento han querido dejar patente lo importante que es que ellos mismos comiencen a formar parte de una forma más «protagonista» en la industria automovilística. No sólo han querido aclarar los posibles peligros que se pueden derivar, en los coches, por una falta de seguridad, sino que también han alcanzado a explicar a qué niveles deberían ellos estar presentes en esta industria. Y no es por su interés, que evidentemente también, puesto que se abre una nueva línea de negocio, pero el interés máximo es, a fin de cuentas, de los consumidores que dependen de estos controles de seguridad. Según han explicado en esta declaración conjunta, dicen, «se requiere de nuestra experiencia para garantizar que la seguridad está cubierta en la tecnología informática aplicada a los automóviles, igual que otros aspectos de seguridad son contemplados en la misma industria».

Así, han establecido un plan de cinco puntos principales en torno a pruebas rigurosas y un diseño «transparente» en colaboración de terceros que puedan apreciar evidencias de funcionamientos incorrectos. Además, han explicado que serán necesarias actualizaciones de seguridad frecuentes y, por otra parte, que es fundamental segmentar algunos sistemas como el de frenado y el de información y entretenimiento, entre otros. Así, se resolvería el hecho de que un «hacker» pueda manipular la radio, vale, pero sin necesidad de manipular el mismo sistema informático del que se valen los airbag, por ejemplo.