EE.UU quiere crear un satélite nuclear: ¿qué ventajas tienen?

La mayoría de satélites que hay en el espacio utilizan energía solar y baterías como fuente de energía. Sin embargo, los primeros satélites no utilizaban paneles solares, sino energía nuclear para funcionar. Naves de exploración como las Voyager 1 y Voyager 2 cuentan con generadores termoeléctricos de radioisótopos, y todas las misiones que no pueden depender del Sol utilizan este tipo de generadores, como la reciente New Horizons en Marte. Y Estados Unidos quiere usarla en más naves.

Así lo ha revelado SpaceNews, que afirma que el Departamento de Defensa de Estados Unidos ha solicitado la creación de sistemas de propulsión nuclear que permitirían a naves y satélites de pequeño y mediano tamaño moverse alrededor de la Tierra y más allá de nuestra órbita.

Nuevo y potente sistema de propulsión nuclear

Este nuevo sistema nuclear contaría con un delta-v alto (más de 36 km/h) para tener un buen empuje, con un peso de apenas 2.000 kg. Con este sistema de propulsión se puede ofrecer electricidad a la carga, a la vez que se puede mantener caliente para minimizar los efectos de la radiación del espacio.

Este sistema no se utilizará para llevar a humanos a Marte, pero sí puede usarse para satélites y otras naves espaciales. Según la solicitud del Departamento de Defensa, quieren «fuentes de energía ligeras, portátiles y de larga duración que puedan soportar la propulsión y la energía para operar el equipamiento de detección y comunicación en naves espaciales de pequeño y mediano tamaño».

Con ello, se facilita la realización de misiones más allá de la órbita terrestre, donde los sistemas eléctricos y solares actuales no son la mejor opción por ser demasiado voluminosos, según afirman desde el Departamento de Defensa.

Este año conoceremos los primeros prototipos

Las empresas tienen hasta el 23 de septiembre para enviar sus propuestas, y los contratos se concederán entre 60 y 90 días después. La NASA ya se encuentra desarrollando su propio sistema nuclear, y el primer prototipo funcional se espera para dentro de entre 3 a 5 años. Los sistemas que está financiando la NASA utilizan energía de fisión y fuentes de energía como la propulsión nuclear térmica.

Uno de los principales inconvenientes que tienen con estos sistemas es su seguridad, ya que quieren minimizar la exposición a la radiación al personal de tierra durante la integración del combustible en la nave, así como también evitar que la radiación afecte a los componentes que hay a bordo.

En definitiva, sistemas de propulsión nuclear van a seguir jugando un papel clave en las próximas décadas de exploración espacial, y se buscará el desarrollo de sistemas que permitan ofrecer una mayor flexibilidad y que ayuden a reducir la dependencia del Sol, así como a reducir la contaminación de los despegues.

Fuente > SpaceNews

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