La justicia se niega a prohibir la venta de IPTV pirata en supermercados

Acceder al IPTV pirata es realmente sencillo, ya que además no se requiere tener un dispositivo especial para ello. Tener un reproductor es cómodo, pero no es imprescindible, pudiendo usar un ordenador, un móvil, una Raspberry Pi, o incluso apps que vienen preinstaladas en un televisor. Sin embargo, han intentado prohibir la venta de dispositivos que permitan ver IPTV pirata en los supermercados, y la justicia lo ha evitado.

En septiembre de 2019, Allarco Entertainment (propietarios de Super Channel), demandaron en cada a multitud de cadenas de supermercados y grandes superficies como Staples, Best Buy, London Drugs, Canada Computers y multitud de tiendas menores y 50.000 ciudadanos anónimos.

Allarco les acusaba de promocionar e instruir a los usuarios en la utilización de dispositivos IPTV con los que los piratas podían acceder a contenido sin pagar por él. En la demanda había más de 100 horas de grabaciones ocultas en las que, según afirman, los vendedores instruían a los compradores sobre cómo instalar software para IPTV como Kodi y similares.

Acusan a supermercados de fomentar la piratería

Allarco interpuso la demanda, pero después de que las tiendas lucharan, en enero de 2020 la retiraron. Sin embargo, en diciembre de 2019 habían registrado otra demanda similar en otro tribunal con las mismas evidencias, y el fracaso en este caso ha sido aún mayor porque el tribunal les ha despedazado.

Para empezar, normalmente suelen ser los propietarios de los derechos los que interponen las demandas, y Allarco sólo licencia contenido, pero no lo posee. Por ello, añadieron dos series, pero no añadieron ni notificaron a los propietarios. Por ello, Allarco no podía demandar por infracción de copyright en el litigio hasta que se presenten propietarios de derechos. No obstante, les permitió defender su postura.

Allarco afirmaba que habían perdido suscriptores por culpa de los dispositivos pirata vendidos en las tiendas, pero el juez no encontró evidencias de que esto fuera así en las pruebas que proporcionaron. Ni siquiera pudieron demostrar con un ejemplo que alguna persona cancelase su suscripción a Super Channel o lo considerase porque hubieran comprado un reproductor pirata de una tienda. Ni siquiera demostraron que gente que lo hubiese comprado lo hubiera usado para piratear.

El juez les volvió a conceder el beneficio de la duda y asumió que al menos algunos de los dispositivos sí podrían haberse usado para piratear, por lo que quiso ver si realmente las tiendas habían contribuido a la infracción de derechos. Para ello, analizó la evidencia que recopiló una sola persona en las tiendas, donde estuvo visitando varias de ellas durante más de un año haciéndose pasar por un consumidor que quería piratear, y que en secreto iba grabando las interacciones.

Pero el juez les pone en su sitio

El problema es que, en ese caso, el falso comprador iba haciéndose pasar por alguien que ya estaba predispuesto a piratear, por lo que no habría supuesto una pérdida directa para la empresa. Además, engañaba a los vendedores diciendo que amigos suyos habían comprado en sus tiendas un dispositivo que permitía piratear.

Algunos vendedores decían que hacer eso era ilegal, otros no sabían de qué hablaba, y otros sí comentaban que, efectivamente, podían usarse para piratear. Casi todos decían que la compañía no podía ofrecer ayuda a la hora de modificar los dispositivos, y los pocos que lo hicieron, no tenían conocimiento legal, y simplemente estaban haciendo su trabajo: ayudar a un comprador insistente. Así, no hay ninguna evidencia de que un vendedor intentase vender un dispositivo para esos fines sin que el comprador preguntase.

Por tanto, el juez ha determinado que no hay ninguna evidencia de que se hayan perdido suscriptores por lo ocurrido en las grabaciones. Además, el juez detalló que Kodi puede usarse con fines legales, además de que vienen con apps legales preinstaladas como Netflix, YouTube o Google Play.