Utilizan radiación nuclear para transmitir un nuevo tipo de WiFi

El WiFi actual y el resto de ondas electromagnéticas de las tecnologías que usamos a diario son perfectamente seguras. Estas señales tienen una potencia ínfima, y están dentro del espectro de radiación no ionizante, por lo que no pueden generar modificaciones en nuestros electrones ni en el ADN. Sin embargo, un grupo de investigadores acaba de crear uno que sí usa radiación nuclear. ¿Es segura?

En concreto, los investigadores utilizaron californio-252 para este avance. Este isótopo radioactivo se produce dentro de reactores nucleares, y se descubrió por primera vez en 1950 bombardeando curio con partículas alfa. Para realizar las mediciones, utilizaron un detector especializado y lo grabaron en un portátil.

El californio-252 crea un WiFi perfecto si hay muros

Para transmitir información, los investigadores codificaron el contenido en la modulación del campo de neutrones, y la salida se descodificó con el portátil, que recuperó la información codificada. Lo que enviaron fue una palabra, el alfabeto, y un número generado al azar.

Los envíos se realizaron con un test de doble ciego, donde el número enviado se derivaba del número aleatorio generado sin que fuese conocido por quienes lo estaban subiendo. Posteriormente, era transmitido y descodificado, donde tuvieron una tasa de éxito del 100% en todas las transmisiones.

Con esto, los investigadores quieren demostrar que es posible utilizar radiación de neutrones rápida para transmitir contenido a través de comunicaciones inalámbricas. Esto puede ser útil en situaciones donde la transmisión a través de ondas electromagnéticas convencionales no sea posible, o esté muy limitado.

El WiFi nuclear: traspasando mejor los muros

En concreto, este tipo de transmisión tiene la ventaja de traspasar mejor muros y otros obstáculos, incluyendo aquellos que contienen metal. El metal y los muros son los principales enemigos del WiFi actual, ya que la señal es tan poco potente que con un par de muros entre el emisor y el receptor podemos quedarnos ya sin señal.

Los investigadores detallan casos en los que vendrían muy bien este tipo de señales. Por ejemplo, a la hora de establecer comunicaciones con un reactor nuclear, cámaras acorazadas o el casco de los barcos y submarinos que separan las zonas interiores del resto del mar.

En esas situaciones, se puede reducir el número de perforaciones que hay que hacer en el metal y en las estructuras para poder pasar cables de comunicaciones. Con los neutrones, se puede pasar información a través de esas estructuras sin tener que perforar nada para pasar cables. Por último, también destacan la ventaja de poder usarlo en situaciones de emergencia con cobertura limitada, así como para usar señales mixtas y que haya dispositivos capaces de recibir electrones y neutrones, con lo cual pueda verificarse su integridad.

El pequeño inconveniente de este tipo de señales es que, efectivamente, utilizan radiación ionizante. La cantidad que puede llegar a los cuerpos es ínfima, ya que la radiación ionizante que recibimos en el cuerpo de la propia naturaleza será probablemente mayor, como la que recibimos del Sol en forma de radiación ultravioleta, al comer un plátano (cuyo potasio es radioactivo), o simplemente de los propios muros o suelos de nuestras casas. Por ello, es de esperar que esto sólo se use en entornos muy limitados. Los investigadores afirman que las transmisiones se realizaron usando una potencia menor de la máxima exigida por la ley, y con niveles de radiación más bajos de los legales. En el caso de usarlo en aplicaciones reales, la radiación usada sería mucho menor a la de los experimentos.