Cuidado: estos trucos para ahorrar gasolina pueden destrozar tu motor

El imparable aumento del precio de los combustibles ha dado lugar a una serie de mitos o leyendas urbanas con los que no solo no reducimos el consumo, sino que podemos poner en peligro la mecánica del coche. Entonces decimos algo propio: no todo vale para ahorrar gasolina, y es algo que debes tener en cuenta.

Ahorrar gasolina puede costarnos caro

Esto lo sabemos todos: tanto es lo que nos cuesta llenar el depósito del coche que muchos conductores deciden aplicar por su cuenta algunos trucos para reducir el consumo y, así, ahorrar unos cuantos euros en gasolina. Sin embargo, esta práctica puede resultar perjudicial en el caso de que se ejecute mal.

Este gasto aumenta en verano, porque mucha gente usa el coche para irse de vacaciones a la playa o el pueblo, o para acudir a las fiestas locales los fines de semana.

Sin embargo, esta es una práctica que nos puede salir muy cara, y no solo nos referimos al precio de la rotura o del fallo, sino sobre todo hacia lo que es la pieza en sí que nos ha fallado.

Qué no debemos hacer

Porque sí; un abuso de estas técnicas de conducción puede provocar una importante avería mecánica que acabe absorbiendo cualquier tipo de ahorro para pagar la factura de reparación en el taller.

Es por esto que resultará vital conocer cómo pueden afectar estos trucos de ahorrar gasolina tanto al comportamiento del coche como a la parte mecánica del mismo, y que una mala práctica podría suponer un fallo importante y una gran avería mecánica, como veremos en las siguientes líneas.

Avería mecánica ahorrar gasolina

Circular en puerto muerto

Aunque sea en cuesta abajo es falso. En punto muerto se activa el modo ralentí, en el cual el motor mantiene un consumo bajo, pero constante, que se mide en litros a la hora. Circular así además supone un serio riesgo para tu integridad y para otros coches, pues pierdes gobierno sobre el acelerador.

En este caso sufre el cambio y la transmisión del coche. Genéricamente, si engranas la marcha más larga posible, el motor funciona por propia inercia y entonces el consumo sí es cero, o muy cercano.

Control de crucero

Otra afirmación completamente falsa. El control de crucero mantiene una velocidad constante independientemente de la orografía, de forma que tanto al subir fuerza el motor para mantener esa velocidad, lo que sube el gasto de forma importante.

Cuando conducimos nosotros y a poco que seamos cuidadosos aprovechamos mejor las inercias. Además, el control de crucero llega a frenar el coche si en una cuesta abajo superamos la velocidad marcada.

No apures el depósito

Es cierto que si apuramos el depósito circulamos con menor peso, lo cual reduce el consumo, pero, por el contrario, todos los posos que hay en el fondo del mismo pueden entrar en el sistema de alimentación del coche, lo que puede provocar una avería muy elevada que anula cualquier ahorro.

Además, y más allá de poder dañar el motor por los residuos, la reserva es de algún modo perjudicial para el propulsor ya que lo hace trabajar más de la cuenta. Al igual que a nosotros nos cuesta más succionar a través de una pajita cuanto menos líquido queda en el vaso, a la bomba de succión le cuesta más atraer el combustible cuando es escaso.

Además, al tratar de absorber los últimos resquicios de líquido se cuela aire por medio, lo que provoca que la mezcla de aire/combustible sea más pobre y por tanto menos eficiente.

Utilizar combustibles de baja calidad

Todos queremos pagar menos a la hora de llenar el depósito. Una buena forma de hacerlo es recurrir a combustibles de baja calidad. En realidad, los carburantes en España tienen una calidad mínima para ser aptos para su venta a los consumidores, pero está demostrado que una gasolina o un diésel con menos aditivos puede generar posos y suciedad que podrían acabar llegando al motor.

Por suerte, los coches cuentan con un filtro de combustible que se encarga de evitar que estos residuos accedan a la cámara de combustión. El filtro se ensuciará antes con combustible de baja calidad y podría acabar afectando al rendimiento del motor. Incluso, de acabar accediendo a los cilindros, esta suciedad podría desembocar en una avería importante.

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