¿Merece la pena comprar un coche eléctrico de segunda mano?

Si comprar un coche eléctrico cada vez figura como una mejor opción de cara al futuro, son muchos los usuarios interesados que están empezando a valorar en hacerlo por uno de segunda mano. Sus costes más a la baja, su ya conocido rendimiento, o los bajos impuestos, entre otros, son tres incentivos importantes para inclinarse por adquirir un coche de nueva generación usado. Te presentamos lo que debes en cuenta.

Más de uno se lo han planteado. ¿Por qué en vez de comprar un coche eléctrico nuevo no lo hago con uno que pueda ser de segunda mano? Ya no sólo por el hecho de que ahorraremos una cantidad significativa de dinero a la hora de su adquisición, sino porque también incluye una serie de ventajas sobre el conocimiento del propio vehículo que será de mucha ayuda. Esto puede ser algo más que interesante, además, para aquello que quieran iniciarse en la movilidad eléctrica.

Qué supone comprar un coche eléctrico usado

Más allá de su funcionamiento mecánico, y al igual que sucedería con los de combustión, comprar un coche eléctrico de segunda mano tiene varios puntos muy reveladores que harán por satisfacer nuestras necesidades. Donde, avanzando en su misión de apropiarse de las calles, tanto los híbridos como los eléctricos están suponiendo toda una distinción en Europa. Ya hay más de 615.000 matriculados.

Y ahí, lo cierto es que España no se ha quedado rezagada. Durante los últimos años, la crecida de matriculaciones en turismos eléctricos se ha ido superando tras cada ejercicio. Su mayor incremento vino en 2020, curso en el que casi se duplicaron los vendidos en 2019. Ahí entran, también, los que son coches usados de este tipo.

Esta resistencia a adoptar lo que se percibe como una nueva tecnología va en beneficio del comprador interesado en coches eléctricos. Sobre todo, porque esto significa que en realidad es mucho más barato comprar un coche eléctrico de segunda mano que uno nuevo, en más de un sentido. Ahí es donde tenemos que considerar puntos como las baterías, donde será bastante común que se vean obligadas a perder eficiencia y autonomía. Es totalmente entendible: casi todos los automóviles pierden valor con el paso del tiempo.

Para qué usuarios van dirigidos

Por tanto, es importante considerar que todo aquel que esté interesado en adquirir un coche eléctrico de segunda mano está de enhorabuena, puesto que este es un mercado que no para de crecer en comparación con otros segmentos de vehículos. Ahora bien: ¿es para todos igual? ¿para qué público van dirigidos?

Usuarios cocche eléctrico segunda mano

En primer lugar, cabe destacar que, aunque se sea un iniciado en la materia de movilidad eléctrica, siempre hay que reunir algunos puntos para embarcarse de lleno en ella. Una de ellas tiene que ver con los medios: si no se tienen los adecuados para sacarle partido… no será lo mismo. O, dicho de otra forma: no será la mejor opción para adquirir un vehículo de estas características.

Esto lo vemos, especialmente, en aquellos conductores que vivan en zonas más céntricas de la ciudad o cascos urbanos sin parking propio o lugares de acceso a puntos de carga. En este caso, los usuarios se sientan en la obligación de dejarlo en la calle sin plaza concreta, por lo que será bastante seguro que no pueda cargarlo aprovechando la noche (recuerda que las tarifas son más económicas).

Al mismo tiempo, esta puede ser una opción para aquellas personas que están continuamente en el coche. Y es que, si se es un profesional que se encuentra habitualmente dentro de un vehículo, comprar un coche eléctrico de segunda mano puede ser más que interesante en términos de ahorro a la hora de realizar los diferentes desplazamientos.

Factores a considerar

Sobre los mismos, y considerados como los primeros coches eléctricos modernos, éstos se comenzaron a vender en España allá por el inicio de la década del 2010. Por lo que, después de 11 años, es evidente que la tecnología de los mismos también haya avanzado mucho. Esto da como resultado que, dependiendo de los modelos y los años que tengan, se pueden encontrar con algunas limitaciones que tenían los coches eléctricos de primera generación y que se han ido solventando en actualizaciones posteriores.

Así, y a la hora de comprar un coche de nueva generación de segunda mano es importante tener algunas preguntas clave preparadas para formularlas tanto al vendedor del vehículo como a nosotros mismos, más para ver si se trata de una opción que nos termine por interesar realmente. Porque sí: no todo se reduce a su batería, autonomía o recarga.

Examina el uso que le darás

Es, con toda seguridad, el aspecto más importante a la hora de dirigirse a la compra de un coche eléctrico de segunda mano. De hecho, ocurre con prácticamente todos los tipos de vehículos. Es fundamental considerar cómo y dónde lo usaremos, aquí algo más que importante por su autonomía: cuanto mayor sea, más alto será su precio.

Por tanto, si somos conductores de ciudad, con trayectos que se limitan de ir de la casa al trabajo y hacer las compras en el supermercado, entre otros, tampoco es necesario que te hagas con un coche que sea de una autonomía extraordinaria o de gran capacidad. Aquí, un coche eléctrico con una batería pequeña será más que suficiente para cubrir esos viajes cortos.

Comprueba el estado y capacidad de las baterías

Como sabes, la batería es una de las piezas más importantes del coche eléctrico, y también una de las más caras. Por lo que antes de comprarlo necesitas comprobar su estado. Es importante que verifiques su nivel real de autonomía, teniendo en cuenta que las bajas temperaturas disminuyen su capacidad, sobre todo si enciendes la calefacción.

Estación carga coche eléctrico segunda mano

Para comprobar su capacidad, debes hacer una prueba de conducción que consuma una carga completa. A modo orientativo, puedes considerar que una batería de 24 kWh suele tener una autonomía de entre 80 y 130 kilómetros. Una batería de 40 kWh puede garantizarte entre 200 y 280 km por recarga.

Esta degradación varía mucho de un propietario a otro. Depende en su mayor medida de sus hábitos de carga. Si ha realizado fundamentalmente recargas a baja potencia, en un punto vinculado en su casa, la pérdida de capacidad será menor. Si ha utilizado con frecuencia la recarga rápida a alta potencia, ocurrirá lo contrario. Por esta razón es importante preguntar al propietario sobre el uso que le ha dado a la batería.

El coste de su estación de carga

Otro punto muy bien a considerar es el que tiene que ver con coste de una estación de carga. Esto se ve porque un vehículo eléctrico puede ser conectado a una toma de corriente estándar, por lo que el proceso de carga es lento y no recargará la batería completamente durante toda la noche en la mayoría de los coches.

Así, el tiempo de recarga de una batería casi agotada, para la mayoría de los coches eléctricos a 120V tarda más de doce horas. La mayoría de los compradores de vehículos eléctricos querrán instalar una estación de carga. Esto requerirá una toma de 220V y / o cableado, que la mayoría de las casas tienen disponible, aunque probablemente se tenga que realizar la instalación, lo que conllevará un gasto adicional.

¿Batería de alquiler o de compra?

Algunos modelos de coches eléctricos, sobre todo los que se conocen como de primera generación, podían tener la batería en alquiler. Esto implica tener que pagar un alquiler al fabricante cada mes que varía en función de la capacidad de la batería y de los kilómetros que vayamos a realizar al año. Los precios del alquiler pueden variar desde algo menos de 100 euros hasta unos 170 euros al mes. Aun así, e independientemente de su uso, en la mayoría de casos se aconseja por una opción de compra. Se ganará en rentabilidad.

Controles rutinarios del motor

Este, quizás, sea de los que menos tenemos que prestar atención, aunque siempre viene bien saber el uso que se le ha dado, cómo y de qué manera, así como cuál ha sido el funcionamiento del motor en los últimos tiempos. Porque, aunque sea más sencillo que el que lleva un coche de gasolina o de diésel, debido a que cuenta con menos piezas móviles o de alto desgaste, es importante llevar a cabo algunos controles rutinarios.

No te guíes por el kilometraje

Otro elemento a tener en cuenta es el kilometraje. Si bien en un coche gasolina o diésel, el kilometraje influye sobre su valor (cuánto más km, más barato), curiosamente en un coche eléctrico no es tan relevante: un eléctrico de una marca o de otra, cuesta lo mismo con 60.000 km que con 120.000 km.

Y es que como su mantenimiento es tan reducido (climatizador y sus filtros, neumáticos y muy ocasionalmente pastillas de frenos), los kilómetros que tenga influyen poco, pues no se habrá desgastado. como tal. Sin embargo, debería influir, pues cuantos más kilómetros haya efectuado, mayores ciclos de carga y descarga habrá experimentado su batería y por tanto su capacidad y autonomía podrían verse afectadas.

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