Desestiman la demanda de la SGAE y Ramoncín contra una web por comentarios de los usuarios

Varapalo judicial a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y a su ex vicepresidente Ramoncín. La Audiencia Provincial de Madrid ha desestimado la demanda que interpusieron contra el medio elEconomista.es por los comentarios vertidos por los usuarios en una de sus noticias.

Esta vez la SGAE y sus adláteres no se han salido con la suya. Si hace una semana conocíamos la sentencia que condenaba a un bloguero por los comentarios lanzados por los visitantes de su página contra la entidad gestora, en esta ocasión conocemos una resolución que exonera al medio en el que se publican los comentarios de terceros. Igualmente, es contraria a la dictada por el Tribunal Supremo a favor de Ramoncín por los mismos motivos en el caso del portal Alasbarricadas.org.

El cantante denunció a elEconomista.es por los comentarios aparecidos en una noticia titulada "Los usuarios de Facebook fusilarán virtualmente a Ramoncín". Según el artista, los usuarios habían "menoscabado su persona con insultos y difamaciones" en sus comentarios por lo que exigía a la editora de la web el pago de 20.000 euros en concepto de resarcimiento. Además, en la demanda se aseguraba que este medio había "publicado un sinfín de noticias, comentarios y opiniones, siempre en un tono negativo, sesgado y lesivo para los intereses que representa SGAE", aunque elEconomista.es nunca fue demandado por este motivo sino por los comentarios de terceros.

Ramoncín no aparecía como remitente del burofax

Uno de los aspectos que destaca el medio es que fui incapaz de "dilucidar la incomodidad personal de Ramoncín ante las opiniones de sus usuarios". Esto se debe a que en el burofax que se le envió Ramoncín "no aparece como remitente" sino que provenía de los servicios jurídicos de la SGAE. "Que el demandante hubiese sido vocal de dicho organismo no tiene por qué exigir que la demandada estuviera obligada a conocer (más aún, a adivinar) que la misiva contenía un requerimiento del demandante", se afirma.

En este citado burofax tampoco quedaba claro qué comentarios eran los considerados "ofensivos para ser retirados de la web" ya que hubo centenares de opiniones de los usuarios y esto impidió a la editora actuar de forma clara con estos comentarios y usuarios. La gestora y sus servicios jurídicos sólo aseguraron que la noticia y los comentarios no habían sido del agrado del artista pero no concretaron.

La sentencia condena además a los demandantes a costear los gastos generados por el juicio. De este modo vuelve a reabrirse un debate que ni los propios magistrados tienen claro: ¿Hasta qué punto es responsable el medio de las opiniones vertidas por los usuarios?