El Gobierno insiste en que no retrasará su plan de banda ancha universal

El Gobierno insiste en que no retrasará su plan de banda ancha universal

Redacción

Se acerca el 1 de enero de 2011, fecha en la que teóricamente el 99% de los ciudadanos españoles podrán conectarse a Internet a la velocidad mínima de 1 Mbps gracias al servicio de banda ancha universal promovido por el Gobierno. Aunque parece poco probable que esto sea una realidad, el Ejecutivo sigue insistiendo en que no ha habido retraso alguno en sus planes.

Según informa Europa Press, el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Bernardo Lorenzo, negó retraso alguno en los planes del Gobierno para implantar la banda ancha de 1 mega como parte del servicio universal. Lorenzo señaló que el Proyecto de Ley de Economía Sostenible se encuentra en tramitación parlamentaria y alardeó del plan. "No existe ninguna propuesta como la que existe en España para asegurar velocidades de un mega en banda ancha dentro del servicio universal", aseguró.

Sin embargo, la realidad parece bien distinta. En noviembre de 2009 el ministro de Industria, Miguel Sebastián, anunciaba que la banda ancha de 1 Mbps pasaría a formar parte del servicio universal a partir del 1 de enero de 2011. Mirando el calendario vemos que para tal fecha falta menos de un mes y la situación no parece que vaya a mejorar en apenas 4 semanas. En la geografía española aún hay poblaciones donde no pueden contratar una conexión ADSL y el plazo marcado parece más utópico que real.

Además, las características que tendría este servicio tanto a nivel técnico como económico parecen también de difícil ejecución. En teoría, el servicio de banda ancha universal tendría una velocidad de bajada de 1 Mbps y una de subida de 256 Kbps. En cuanto a la cobertura y precios, alcanzaría el 99% del territorio nacional y costaría alrededor de 25 euros al mes con limitación de tráfico. Las zonas aisladas, donde únicamente los ciudadanos pueden acceder a Internet con tecnologías inalámbricas que suponen un coste excesivo, seguirán esperando a pesar de las negativas del Gobierno.

El propio Lorenzo ya apuntó el pasado mes de julio que esperaba que su plan no supusiese "un coste añadido muy elevado para los operadores que lo deban prestar y no se interfiera en la competencia". Medio año más tarde los operadores aplaudían el esperable -aunque hoy negado- retraso debido a que la crisis les impide realizar las inversiones económicas necesarias. En menos de un mes veremos si es cierto el negado retraso.