Los nuevos sistemas para evitar la piratería en los cines espiarán a los espectadores

Las nuevas técnicas que incorporarán las salas de cine para evitar que unos pocos usuarios graben el contenido exhibido de forma ilegal podrían ponerse al servicio de la industria cinetográfica no sólo con este fin. Una empresa está desarrollando un sistema capaz de reconocer los gestos faciales de los espectadores para saber sus gustos sobre la película. ¿Hasta qué punto esta práctica es lícita?

De todos es sabido que en nombre de "peligrosas" causas como la piratería este caso se desarrollan sistemas legales y tecnológicos que confrontan directamente con los derechos básicos de los ciudadanos. En esta ocasión conocemos un nuevo sistema que permitiría incorporar nuevas opciones de dudosa legalidad o moralidad a las técnicas para evitar que se graben películas en las salas de cine.

Como podemos leer en Torrentfreak.com, la empresa Aralya Systems ha recibido una subvención por parte del Gobierno británico de 215.000 libras (244.000 euros) para desarrollar las nuevas posibilidades de las actuales utilidades para detectar sistemas de grabación "piratas" en los cines. Estas pasarían por "extraer la máxima información de los espectadores añadiendo aplicaciones que puedan leer las reacciones físicas de éstos así como sus emociones".

Captar las sensacione para vendérselas a las productoras y anunciantes

"Queremos crear medios capaces de recolectar los datos que puedan ser usados para monitorizar las reacciones de la audiencia", señaló Abdul Farooq, responsable del proyecto. Aparte de detectar a aquellos que hayan introducido cámaras en la sala lograrían ofrecer datos sobre los gustos del público a la industria del cine y los anunciantes.

Sin embargo, las intenciones de esta empresa contrastan con las posibilidades reales de implantación de este tipo de sistemas. ¿Hasta dónde pueden llegar este tipo de sistemas sin haber preguntado al espectador con anterioridad su deseo de ser grabado con estos fines comerciales? ¿No es legal grabar una película pero sí a los espectadores que pagan religiosamente su entrada? El mundo lleno de cámaras que todo lo capten siempre en nombre de la seguridad previsto por George Orwell en su obra "1984" sigue haciéndose realidad aunque el autor se equivocase en la fecha.