La Unión Europea presiona a los gobiernos para que potencien la banda ancha móvil

La Comisión Europea abordará a lo largo de esta semana el plan para dividir parte del espectro de frecuencia que en la actualidad son usadas para televisión y asignarlas a los operadores móviles en 2013. El objetivo es crear un mercado europeo de servicios de banda ancha móvil.

Según informa The New York Times, los 27 miembros de la Unión serían requeridos para asignar la frecuencia de 800 Mhz para la banda ancha móvil, tal y como pretende hacer España el próximo año. El propósito de marcar el comienzo de 2013 como fecha límite es presionar a países como Francia, Reino Unido e Italia para que asignen parte del llamado dividendo digital que está siendo liberado en el paso de la televisión analógica a la digital.

En un primer momento las emisoras intentaron oponerse a este plan aduciendo que va contra sus planes de introducir nuevos canales de televisión en Alta Definición. Con la presión de los gobiernos detrás, todo indica a que acabarán por ceder en sus pretensiones aunque el "debate sobre el dividendo digital para otros servicios sólo debería limitarse a la banda de 800 Mhz", declaró uno de sus portavoces.

En cambio, los operadores europeos ven en el plan una oportunidad que aceleraría el uso de la banda ancha y permitiría la creación de un único mercado de banda ancha móvil más allá de las fronteras de los países. Esto supondría más competencia y oportunidades para lo que sería un servicio paneuropeo y cumplir con los planes de lograr 120 millones de usuarios que se conecten de forma móvil a Internet en Europa en el año 2015.

Por lo que respecta a España, la reasignación de frecuencias que prepara el Gobierno para 2011 podría suponer la entrada en el panorama de actores como Yoigo, que ya ha asegurado que intentará conseguir alguna licencia para desplegar de forma masiva en España la tecnología Long Term Evolution (LTE), que permite conexiones de hasta 100 Mbps en banda ancha móvil.

La reasignación del espectro es parte del objetivo final de la Comisión Europea de hacer llegar a todos los ciudadanos de la Unión el acceso a banda ancha de al menos 30 Mbps para 2020 y que la mitad de ellos naveguen más allá de los 100 Mbps en la misma fecha.