Overclock a Nintendo Switch: ¿se gana algo de rendimiento?

Overclock a Nintendo Switch: ¿se gana algo de rendimiento?

Alberto García

Nintendo Switch es una consola que, pese a su limitada potencia, está siendo un éxito de ventas gracias a un gran catálogo lleno de juegos divertidos, donde no se requiere la mayor potencia para pasar un buen rato; sobre todo pudiendo hacerlo en cualquier parte en modo portátil. Sin embargo, su procesador está limitado en potencia, y puede ganar mucho rendimiento con overclock.

La batería: el motivo de que Nintendo Switch no sea más potente

Así lo han demostrado en Digital Foundry, dedicados al análisis de rendimiento en videojuegos tanto de consolas como de ordenador. Gracias a que es posible hackear y piratear Switch, se puede acceder al sys-clk, una herramienta de bajo nivel que permite modificar la frecuencia del procesador, la tarjeta gráfica y de la memoria de la consola.

Nintendo switch overclock

Gracias a ello, DigitalFoundry ha descubierto que el motivo por el que Nintendo no ha puesto una mayor frecuencia a la consola no es por un problema de temperatura, sino de batería. De hecho, la consola utiliza un NVIDIA Tegra X1 con una frecuencia más baja que la base que recomienda NVIDIA. A través de diversas modificaciones, consiguieron aumentar la frecuencia de la GPU hasta un 20%, pero la de la CPU pudieron aumentarla hasta un 75%.

Muchos juegos de la consola tienen problemas de rendimiento y caídas, donde llega a tener bajadas de 20 e incluso 7 fps en según qué juegos; sobre todo en modo portátil. El componente que más cuello de botella genera es el procesador, donde subirlo hasta los 1.785 MHz mejora el rendimiento de los juegos hasta un 40%, mientras que subir la tarjeta gráfica o la memoria sin subir la frecuencia del procesador apenas lo mejora.

A cambio de aumentar tanto el rendimiento hay un gran inconveniente: la duración de la batería cae substancialmente. Si ya de por sí la batería de la consola dura poco, con el overclock la batería dura en torno a un 25% menos dependiendo de la subida de frecuencia. Jugando a Wolfenstein Youngblood, el juego consume 15 W con la frecuencia base de la consola, pero con overclock sube a 20 W.

La consola no tiene problemas de temperatura cuando se le hace overclock

La temperatura es otro de los inconvenientes, aunque la propia consola puede hacer frente a ella. Con la consola sin OC, la temperatura máxima de la CPU fue de 60 grados, aumentando a 64 grados cuando se subió a 1.785 MHz. La GPU alcanzó los 67 grados cuando se le hizo OC junto a la CPU (de 768 a 921 MHz). Hay margen de OC, ya que el thermal throttling no empieza hasta los 83 grados, aunque hay que tener en cuenta que esas temperaturas son a cambio de que el ventilador haga más ruido.

Aunque hacerle overclock a la consola no evita las fuertes caídas de fps, sí que ayuda a acercarse más a los 30 fps en muchos títulos, e incluso a los 60 en muchos otros. Algunos títulos tienen acceso a una frecuencia superior en la GPU de hasta 460 MHz, mientras que la CPU sube hasta los 1.785 MHz al cargar algunos juegos para reducir los tiempos de carga.

Con ello, Nintendo podría subir la potencia de la consola si quisiera, y es raro que esa frecuencia no se alcance cuando la consola está en el dock, ya que ahí no importa el consumo de batería, y el ruido apenas se oye si estamos jugando en la tele. No es de extrañar que Nintendo haya lanzado un modelo mejorado de Switch con más batería.