Nadie se acuerda, pero WhatsApp nació como app de pago

Estamos en pleno 2021, y durante un tiempo la mensajería sufrió un retroceso inexplicable. Conforme empezaron a popularizarse los móviles, los usuarios empezaron a dejar de lado los ordenadores como medio de comunicación para pasar a hacerlo por el móvil. WhatsApp supo capitalizar eso, pero con una estrategia que sería impensable hoy en día.

En la actualidad, tenemos una amplísima variedad de aplicaciones para comunicarnos: WhatsApp, Telegram, Signal, Facebook Messenger, Discord, Instagram Direct, WeChat, Line, y un largo etcétera. Todas ellas tienen algo en común: son gratis. Algunas tienen algunas funciones de pago, como es el caso de algunos packs de stickers, pero son funciones menores y que no discriminan en funcionalidades a uno u otros usuarios.

Ser la primera le permitió cobrar lo que quisiera

Parte de esto se lo tenemos que agradecer a Telegram. Antes de su llegada, la mensajería en el móvil estaba prácticamente monopolizada por WhatsApp. Ser la primera aplicación de mensajería en móviles que permitía prescindir de los SMS le sirvió para convertirse en la aplicación de mensajería más usada en todo el mundo.

Sin embargo, ser la primera y no tener competencia les valió para implementar un sistema de pago que exigía pagar una determinada cuantía tras el primer año de tener la aplicación. Esta fecha iba cambiando con el tiempo, ya que la aplicación renovaba y extendía la fecha automáticamente de una manera un poco aleatoria.

Durante un tiempo, WhatsApp se puso finalmente seria con el tema de los pagos, y dejó de extender la renovación gratuitamente, y exigió el pago por el uso de la app. Porr el precio de cinco SMS podíamos enviar mensajes ilimitados durante un año tras los primeros 365 días de uso. Parecía un chollo.

Ese tiempo coincidió con la llegada de Telegram, una aplicación que tenía una interfaz muy parecida a WhatsApp, pero que contaba con numerosísimas mejoras. Una de las más importantes era el uso multiplataforma, algo que WhatsApp tuvo que subsanar rápidamente con el lanzamiento de WhatsApp Web.

Sin embargo, además de la multiplataforma nativa, Telegram ofrecía algo que WhatsApp no: un servicio totalmente gratuito. Aunque hace unos meses Telegram anunciase que iba a meter algunas funciones de pago, como packs de stickers o la posibilidad de poner anuncios en algunos canales (muchos de los cuales ya los tienen), WhatsApp directamente te obligaba a pagar para usarla a la vez que había una alternativa que era mejor y gratis.

WhatsApp cobraba hasta hace 5 años y medio

El precio que cobraba WhatsApp era de 0,89 euros por un año; 2,40 euros por tres años, y 3,34 euros por cinco años. El precio sólo se cobraba en Android, mientras que en iOS era gratis. Pobre del que pagase los cinco años.

Finalmente, tras el lanzamiento de Telegram y la adquisición por parte de Facebook por 19.000 millones de dólares, WhatsApp anunció en enero de 2016 que pasaba a ser completamente gratis, con una «licencia de por vida».

La app vivía hasta la fecha de esas suscripciones como única vía de ingresos. Facebook ha intentado monetizar por todos los medios posibles WhatsApp, y actualmente las dos principales vías de monetización que tienen en la app son los anuncios en los Estados de WhatsApp, y el cobro que hacen a las empresas por utilizar WhatsApp Business como canal de comunicación con los usuarios.

Por suerte, vemos que a día de hoy sería impensable que una aplicación de mensajería de pago llegado al mercado y triunfase al nivel que lo hacen las más grandes gracias a la gran competencia que hay.

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