Xbox One: la primera gran consola que no se ha podido piratear

Xbox One: la primera gran consola que no se ha podido piratear

Alberto García

La piratería ha estado a la orden del día en todas las grandes consolas que han utilizado discos en las últimas casi tres décadas. Todas las PlayStation se han podido piratear de alguna u otra manera a través de vulnerabilidades, al igual que las Xbox de Microsoft. Sin embargo, la Xbox One ha sido la única que no se ha podido piratear en toda su vida útil.

Actualmente, es posible piratear PS4 si se tiene un modelo con firmware antiguo, ya que hay vulnerabilidades que permiten ejecutar homebrew en la consola. Si se tiene un firmware reciente, no es posible hacer downgrade. En PS3, aunque se hubiera actualizado, sí era posible hacer downgrade, pero requería hacer modificaciones a nivel de hardware.

Microsoft aprendió de los errores con Xbox 360 e hizo una consola imposible de hackear

Sin embargo, Microsoft fue aprendiendo poco a poco de los errores del pasado. Con Xbox 360 hicieron un férreo software, pero descuidaron el hardware, siendo por ahí por donde consiguieron piratearla mediante un chip, así como ejecutar juegos pirata hackeando el lector óptico. Todo lo aprendido ha hecho que Xbox One no haya podido ser hackeada, evitando poder meter Blu-ray pirata en la consola.

Para empezar, tenemos que Xbox One sólo puede ejecutar código firmado cuando no está en modo de desarrollador. Esto implica que sólo se puede ejecutar un código que haya sido firmado por Microsoft, impidiendo no sólo ejecutar exploits, sino hacks como aimbot y similares. Esto impide también que se ejecuten actualizaciones de software sin firmar, no pudiendo cargar firmwares personalizados.

ps4 xbox one blu-ray

Los juegos de Xbox y las apps también se ejecutan en sandboxes separados, de manera que ninguna app o juego puede leer o modificar los datos de otra. Así, incluso si consiguieses colar un aimbot o hack firmado en la tienda de Xbox en forma de app, no podrías hacer que se ejecutase en el código de otra app. Cada elemento se ejecuta también en una virtualización independiente usando Hyper-V, de manera que incluso si consiguieses hackear una máquina virtual, no podrías acceder a otra.

Todo esto no serviría de nada si se consiguiese encontrar un exploit que permitiese leer el contenido que se está procesando en la memoria de la consola, pudiendo hacer que una app sobreescribiese datos de otra. Xbox usa el mismo kernel que Windows, donde ambos sistemas van almacenando los datos en la memoria de manera aleatoria. A pesar de ello, si se consiguiese acceder a la memoria, seguiría siendo imposible sobreescribir los datos en la RAM.

El modo de desarrollador: eliminando incentivos a hackearla

Aunque la mayoría de usuarios piense que hackear una consola tiene como objetivo ejecutar juegos pirata en ella, en realidad en muchas ocasiones lo que busca la comunidad es poder acceder al hardware para ejecutar código sin firmar. Gracias a ello, es posible ejecutar emuladores u otros programas que permiten aprovechar la potencia de la consola.

Este modo para desarrolladores fue introducido con Xbox One, permitiendo ejecutar por ejemplo aplicaciones UWP como Retroarch y ejecutar emuladores y otro tipo de apps. El precio para desbloquearlo es de 19 dólares, mucho más cómodo que tener que invertir días enteros para intentar hackearla. Es posible incluso ejecutar Kodi en Xbox sin tener que desbloquear la consola, ya que está disponible en la tienda de apps.

Así, los incentivos a piratear Xbox One han sido bastante bajos, y nadie ha conseguido encontrar un exploit para la consola. O, al menos, no se ha publicado. A eso hay que sumar que todos los juegos de Xbox One salen en PC, donde la mayoría acaban siendo también pirateados, eliminando los incentivos para los piratas.

Por tanto, con el lanzamiento de Xbox Series X, se confirma que Xbox One ha sido la primera consola con discos que no ha podido piratearse en toda su vida comercial como la mejor consola de una compañía desde que fuese lanzada hace ya 7 años. Esto supone un nuevo hito de cara al futuro donde la piratería quede erradicada de las consolas, y Microsoft ha puesto una gran primera piedra en ese camino. De momento, Sony tiene PS5 sin que se pueda piratear, mientras que Nintendo no ha podido evitarlo en Switch.