No todos los productos y servicios que se lanzan al mercado salen bien, pero algunos tienen más papeletas que otros para triunfar. El lanzamiento de Movistar Home no parecía llegar en el mejor momento. Cinco años más tarde, este producto desaparecerá sumándose a una larga lista de fracasos como Aura o la tienda Tu.com.
A principios de 2018, Telefónica sorprendía con el anuncio de Aura, un asistente de voz basado en inteligencia artificial que llegaba para cambiarlo todo. Esta era la gran apuesta que llegaba después de meses de trabajo a Argentina, Brasil, Chile, Alemania, España y Reino Unido. El servicio se integró en las aplicaciones, pero también en un novedoso dispositivo con pantalla bautizado como Movistar Home también liderado por Chema Alonso, que entonces era Chief Digital Officer y miembro del Comité Ejecutivo de Telefónica (en julio de 2025 fue despedido).
Esta evolución del teléfono fijo permitía interactuar con Aura y con todos los dispositivos del hogar conectado de Movistar. Entre las cosas, podía pasar las llamadas de fijo a móvil, gestionar todo lo relacionado con la televisión como encenderla, ver el canal favorito, activar los subtítulos o recibir una videollamada. Además, con el paso de los años ha ido recibiendo novedades, aunque siempre han dado la sensación de no ser “demasiado útiles” para los clientes.
Crónica de una muerte anunciada
El gran problema de Movistar Home no fue únicamente sus limitadas funciones, es que el usuario tenía que pagar por hacerse con el dispositivo. En un mercado liderado por Alexa, con los dispositivos Echo de Amazon y, en menor medida, por Google, el asistente por voz y pantalla de Telefónica no terminaba de ofrecer nada diferencial.
Lo mismo le pasó a Aura. Cuando fue presentado en sociedad ante los medios de comunicación, tras 60 minutos de explicación, la única conclusión que la prensa obtuvo es que Aura servía solo para cambiar de canal, subir y bajar el volumen y poco más. Funciones que a día de hoy todo el mundo tiene claro que se realizan con el mando a distancia de la televisión.
El resultado fue el esperado: menos de 1.000 clientes utilizaban el servicio que costó ingentes cantidades de dinero en desarrollo y que implicó durante mucho tiempo a todo el equipo del CDO de Telefónica. Ni siquiera las campañas masivas utilizando como reclamo a loros que hablaban fueron capaces de despertar el más mínimo interés por el producto creado por Chema Alonso.
Los intentos por salvar Movistar Home y AurA
La operadora lanzó Movistar Home por 79 euros, aunque activó una oferta temporal de 49 euros para los 5.000 primeros interesados. Ambos eran precios elevados para las funciones que se ofrecían de lanzamiento. Por ello, algo más tarde, tuvieron que rectificar y empezaron a ofrecerlo gratis a clientes de miMovistar/Fusión con fibra, Router Smart WiFi y Movistar Plus+. El resto tiene que pagar 19,90 euros.
Sin embargo, ni con esas consiguió popularizar un producto con muchas carencias y sin margen de mejora. Es cierto que ahora mismo está a años luz de lo que fue en su lanzamiento, pero ya es tarde. Movistar Home llegó a un mercado hipercompetitivo, con un precio elevado y con pocas o ninguna característica diferencial. Ni siquiera Rafa Nadal y Buenafuente fueron capaces de impulsar un producto que su responsable trató de levantar en varias ocasiones. ¿Os imagináis ver una serie y que podáis comprar las gafas o la camiseta que lleva el actor protagonista? Todo ello se podrá desde Home. Como podéis imaginar, nadie llegó a realizar compra alguna a través del dispositivo.
Open Gateway se mantiene
Después del fiasco de Aura y Movistar Home quedaba el gran proyecto estrella de Chema Alonso, Open Gateway. Presentado en el Mobile World Congress y anunciado como el futuro boom de las telecomunicaciones y es precisamente donde se juega el crédito que le queda en la compañía.
Se trata de una iniciativa, liderada por la Asociación GSM con aproximadamente 750 operadores, que «convierte las redes de telecomunicaciones en plataformas listas para desarrolladores, permitiendo a las empresas acceder a capacidades avanzadas de la red».
Inicialmente, Open Gateway pretendía generar más de 1.000 millones de euros en ingresos, pero no está dando sus frutos. De momento, este programa sigue en pie, aunque ha generado dudas sobre la privacidad de los usuarios.
Movistar Home volvió en otro formato
Aunque Telefónica tuvo que deshacerse del proyecto de Chema Alonso, Movistar Home, trataron de darle una segunda oportunidad, apostando por el formato de aplicación en 2024. La compañía prescindió de la necesidad de tener un dispositivo aparte y propuso la misma idea, pero que se pudiese ejecutar desde una tablet con Android.
La aplicación estaba disponible en Google Play Store, bajo el nombre Movistar Home Connect. Una vez instalada, podía usarse siempre que el dispositivo estuviese conectado a la fibra de Movistar. Los usuarios debían marcar el número de teléfono de destino para cursar una llamada o una videollamada y listo. Las tarifas aplicadas eran las mismas que las de una línea fija asociada a la fibra.
Con el servicio Aura, se podían realizar comandos de voz e iniciar una llamada con un contacto sin necesidad de marcar el número manualmente. También permitía interactuar con Movistar Plus+ a través de Aura siempre que estuviese contratado, o usarla como segunda pantalla para seleccionar los contenidos. Sin embargo, esta aplicación estaba en fase de pruebas y, finalmente, no salió adelante. Actualmente, ya no se encuentra en la tienda oficial de aplicaciones de Android.
El despido de Chema Alonso
Chema Alonso fue apartado de su cargo directivo en Telefónica en julio de 2025. Tras más de una década en Telefónica, la empresa lo despidió tras el fracaso de varios proyectos tecnológicos, como hemos visto en este artículo. Con su destitución, la compañía adoptaba una nueva estrategia, buscando optimizar costes.
Además de Movistar Home y Aura, hubo otros servicios que quiso sacar durante su dirección que no terminaron de despegar. Un ejemplo es la «cuarta plataforma» o el intento de obligar a WhatsApp, Facebook o Google a pagar por los datos que usaban de sus clientes.
