La industria audiovisual dobla sus ingresos en 10 años. ¿Donde está el daño de las descargas?

"Descargar contenidos sirve para destruir empleos y los ingresos de la industria cultural". En numerosas ocasiones hemos tenido que escuchar esta premisa lanzada desde la propia industria. Sin embargo, a pesar de la existencia de la Red, las descargas y el intercambio de archivos, los ingresos del sector se han doblado casualmente desde el auge de Internet.

La Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE) ha reconocido unos datos que pocas veces vemos en los medios de comunicación. Mientras la industria y grupos de presión como la Coalición de Creadores se afanan por lamentarse de la que consideran "trágica" situación del sector por culpa de las descargas en Internet, FAPAE ha admitido que en la última década se han multiplicado por 2 los empleos directos relacionados con la industria audiovisual en España (de los 6.300 en 1999 a los casi 13.000 de 2009).

La realidad en cifras parece muy alejada del intersado discurso que sitúa a España como uno de los "paraísos de la piratería" a nivel mundial. Como leemos en datos publicados en CincoDías.com, los ingresos producidos por este sector se han duplicado, hasta alcanzar los 2.062 millones de euros, cifra registrada hace sólo dos años.

Beneficios económicos en otros sectores

De nuevo, asistimos a una evidencia que deja en el aire la negatividad de la distribución de contenidos audiovisuales y de entretenimiento a través de la Red. Un ejemplo más lo encontramos en la industria de los videojuegos. El pasado año por estas fechas, aDeSe (Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento), aseguraba que "la piratería en España alcanza niveles insostenibles" y publicaba un informe en el que aseguraba que dicho sector había dejado de ganar 5.100 millones de euros en 2009 con la consecuente destrucción de nada menos que 15.000 puestos de trabajo.

Sin embargo, a los pocos meses la misma asociación reconocía que habían multiplicado sus beneficios económicos y que en un plazo de tres años esperaban nada menos que duplicarlos. Otro ejemplo es el de la industria discográfica, también muy insistente en criminalizar las descargas y a los usuarios tal y como ha demostrado en España Promusicae, entidad que agrupa a las principales productoras musicales de nuestro país, que lejos de observar los beneficios que logra su industria con nuevos modelos como el propuesto por Spotify, acude a Estados Unidos para pedirle que presione al Gobierno español para la creación de una ley antidescargas (la famosa Ley Sinde) y declare a España como uno de los países más piratas del mundo.

Nadie niega que los autores estén en su derecho de recibir una compensación económica por las obras que realizan, así como todos los trabajadores detrás de una industria. Lo que sí podemos poner en tela de juicio, y a los hechos nos remitimos, es que de existir problemas económicos en el sector (que a tenor de las cifras que se manejan no parece que así sea) no se puede culpar a los internautas de ello.