Por qué la estrategia de la UE para potenciar la fibra podría no tener el efecto buscado

La semana pasada conocimos la propuesta de la comisaria de la Agenda Digital, Neelie Kroes, con el fin de potenciar el despliegue de fibra óptica en Europa. Su idea pasa por rebajar los costes mayoristas de las líneas de cobre. Sin embargo, el resultado podría estar muy alejado del objetivo buscado.

El despliegue de fibra óptica es fundamental para alcanzar los objetivos de la Agenda Digital en 2020. Con esta premisa la Comisión Europea trabaja para que en el citado año el 100% de los ciudadanos europeos puedan acceder a Internet a un mínimo de 30 megas y la mitad puedan hacerlo a velocidades superiores a los 100 Mbps. El ambicioso plan choca de frente con las actuales infraestructuras en la mayoría de los miembros de la Unión, por lo que no han tardado en salir a la luz las propuestas de la CE para el desarrollo de nuevas redes.

Hace sólo unos días Kroes proponía recortar los beneficios de los exmonopolios (Telefónica en el caso español) para que se viesen obligados a invertir en redes de última generación. Para ello rebajaría los precios de los alquileres mayoristas de sus líneas de cobre a los operadores alternativos de modo que los exmonopolios se centrasen en la inversión de redes de fibra óptica y abadonasen lo que considera una "posición acomodada".

No obstante, y como ya advirtiese el presidente de Telefónica, César Alierta, esta idea podría tener unos efectos muy alejados de lo que pretende Kroes. Su razonamiento pasa por "menos recaudamos, menos invertimos" y quiso recalcar que sus competidores son los que realmente están acomodados puesto que ninguno de ellos invierte en reder FTTH como hace Telefónica en nuestro país a pesar de que no tienen ningún obstáculo para hacerlo.

Asimismo, tal y como señala el periodista experto en el sector Ignacio del Castillo, puesto que sólo el 16% de los ingresos que consigue Telefónica proviene del mercado nacional, la compañía podría enfocar su estrategia al sector internacional centrándose en Latinoamérica, donde no encontraría este tipo de prácticas regulatorias. La consecuencia no sería otra que la desaceleración de la inversión en redes que permitan las cada vez más demandadas conexiones ultrarrápidas.

En un principio los operadores alternativos aplaudieron la propuesta pero a medio plazo podría tener unas consecuencias no tan positivas para ellos. Si bien a corto plazo pagarían menos al operador incumbente y podrían aumentar sus beneficios, sería previsible que se abriese una guerra de precios en torno al ADSL en el que sólo grupos internacionales como Vodafone podrían verse beneficiados por el debilitamiento en dicha guerra de compañías nacionales como Jazztel en el caso español. Los operadores de cable, que tienen una cuota de mercado de casi el 20%, también sufrirían negativamente, puesto que los precios de las conexiones ADSL serían mucho más competitivos. Si, además, la propuesta de Kroes triunfa, cederían su puesto preponderante a la hora de ofrecer las conexiones más veloces.

En definitiva una situación con difícil solución regulatoria que convenza a todas las partes implicadas. Si finalmente la CE continúa adelante con su propuesta, ¿logrará realmente su objetivo o estaremos ante un paso atrás inesperado en el despliegue de fibra óptica? ¿Qué alternativas deberían plantearse desde Europa para potenciar el desarrollo de estas redes de última generación?