Cae una red de pornografía y violadores de bebés en Murcia

Cae una red de pornografía y violadores de bebés en Murcia

Javier Sanz

El ministro del Interior, José Antonio Alonso, ha afirmado que nunca, en su etapa de juez, había visto imágenes de esta «brutalidad» al referirse a las filmaciones interceptadas por la Policía en la operación en la que se ha desarticulado una red de violadores de bebés y pornografía infantil.

La operación, denominada «Kova», ha sido desarrollada por la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) de la Dirección General de la Policía, que considera que se ha puesto al descubierto «una perversión y degradación que supera los límites conocidos hasta el momento por los investigadores policiales».

Así se pronunció el ministro, quien aseguró estar «muy impresionado» por la «brutalidad» de las imágenes que nunca, dijo, había visto durante el largo tiempo que fue juez.

El titular de Interior, quien compareció ante los medios de comunicación junto al director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, aclaró que las Fuerzas de Seguridad no tienen constancia de que los padres de los nueve bebés víctimas de estos hechos hayan participado en los mismos.

En concreto, el ministro fue preguntado por la detención de los padres de uno de los bebés, a lo que contestó que éstos quedaron en libertad, no así los cinco arrestados integrantes de la red que han pasado ya a disposición judicial.

Alonso mostró su deseo de que «todo el peso de la ley recaiga sobre las personas que son capaces de tan terribles actividades».

Un billete de cercanías, la pista principal

Un billete de tren de cercanías que sostenía en la mano un bebé mientras era violado por dos individuos y que aparecía en las imágenes grabadas y difundidas por Internet llevó a la Policía al desmantelamiento de la red de violadores de niños y la detención de sus cinco integrantes.

Uno de los arrestados, Alvaro I.G., alias «Nanysex» y «Kova», informático de 23 años calificado por la Policía como uno de los peores criminales pederastas investigados hasta ahora, se ofrecía como «canguro» para cuidar bebés, informó la Dirección General de la Policía.

Imagen de la tienda en Murcia donde fue localizado el cabecilla de la Red. (Foto: EFE)

Decenas de niños, muchos de ellos bebés de apenas unos meses, fueron filmados mientras abusaban de ellos al menos nueve lo fueron por miembros del grupo, quienes se intercambiaban por Internet escenas de las violaciones y todo tipo de prácticas vejatorias, incluso escatológicas.

Las imágenes en las que aparecían reflejadas las vejaciones sufridas por los niños, que la Policía ha calificado de «horripilantes» y que fueron grabadas íntegramente en España, eran distribuidas posteriormente a través de canales secretos de Internet.

La operación, denominada «Kova», ha sido desarrollada por la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) de la Dirección General de la Policía, que considera que se ha puesto al descubierto «una perversión y degradación que supera los límites conocidos hasta el momento por los investigadores policiales».

En Murcia fueron detenidos Álvaro I.G., acusado de varias agresiones sexuales a menores; Antonio O.M., de 43 años, por tenencia y distribución de pornografía infantil y José C.C., de 39 años, por encubrimiento y posesión de pornografía infantil.

En Barcelona fue arrestado el pasado martes Eduardo S.M., alias «Todd», de 23 años y amigo de Álvaro I.G., como autor de agresión sexual. Es informático y vecino de Lleida, aunque últimamente residía en un piso del centro de la Ciudad Condal en compañía de un familiar.

Según fuentes próximas a la investigación, podría estar implicado en, al menos, tres agresiones sexuales a niños, aunque en el interrogatorio se intentará averiguar si participó también en la producción y publicación del material pornográfico.

En Orense ha ingresado en prisión José G.C., alias «Aza», de 24 años y estudiante de Biología en la Universidad de Vigo, como presunto autor de violaciones sucesivas de dos menores de 7 y 9 años.

La Policía registró el domicilio del detenido en el barrio orensano de A Rabaza, en la ladera del Monte Alegre, donde vive con sus padres, y se incautó de un ordenador y diverso material informático que fue precintado y enviado a Madrid para su estudio, análisis y posterior envío al juzgado.