Muere un trabajador menor de edad de una de las plantas donde se fabrica el iPhone 5c

Las fábricas que trabajan para Apple en la producción de sus dispositivos vuelven a estar en el punto de mira de las asociaciones que velan por los derechos de los trabajadores. El último motivo para ello ha sido la muerte de un menor de edad en una de las plantas de Pegatron, empresa que ensambla el iPhone 5c.

La sombra de la explotación laboral y el trabajo infantil sigue planeando sobre las fábricas que trabajan para grandes compañías. En el presente 2013 nos hemos hecho eco de denuncias en este sentido por parte de distintas organizaciones que señalan a gigantes como Apple, Samsung o Sony como responsables del trato que reciben quienes fabrican sus productos.

La última de ellas se ha dado a conocer a través del New York Times y vuelve a apuntar a la firma de Cupertino. La asociación China Labor Watch (CLW), encargada de velar por los derechos de los trabajadores del país asiático, ha pedido a Apple que se pronuncie después de conocerse la muerte de un menor que trabajaba en una de las plantas de Pegatron.

El joven fallecido, Shi Zhaokun, contaba tan solo con 15 años aunque presentaba una identificación falsa en la que hacía creer que tenía 20 años debido a que con su edad real está prohibido trabajar (a partir de 16 años sí es legal según las ley china). Apenas estuvo un mes en dicha planta, en la que empleó 280 horas trabajando para la compañía, con turnos de hasta 12 horas durante 6 días a la semana. A comienzos de octubre se conocía su muerte debido a una neumonía, aunque no ha trascendido hasta ahora.

Un portavoz de CLW ha acusado directamente a Pegatron de lo sucedido, recordando que en los últimos meses han fallecido otros trabajadores jóvenes de la factoría por los mismos motivos. «Si tenemos en cuenta que han sido cinco muertes en condiciones similares, creemos que hay algunas relaciones entre la tragedia y las condiciones de trabajo en la fábrica», explicó.

Desde la compañía, que cuenta con 100.000 trabajadores en Shanghai, niegan las acusaciones. Su portavoz se ha defendido argumentando que han realizado una investigación en profundidad y que no han encontrado nada inusual, ni productos químicos tóxicos ni otras amenazas. En cualquier caso, intentó resolver el caso de Shi pagando a su familia una compensación de 15.000 dólares. Por su parte, ésta asegura que el problema no se resuelve así y que hasta que el joven no trabajó en la empresa no había experimentado ningún problema de salud.