Crean una antena que convierte la señal WiFi en electricidad

Redes

La ciencia sigue dándonos invenciones que hasta ahora creíamos imposibles. Si hace dos semanas recogíamos la creación de un chip Bluetooth que no necesitaba batería, ahora un grupo de investigadores ha ido un paso más allá para crear un dispositivo bidimensional y flexible que convierte el WiFi en electricidad con una eficiencia nunca vista.

Antenas de 3 átomos de espesor que permiten obtener electricidad del WiFi

La carga inalámbrica está presente en la mayoría de móviles de gama alta actuales, pero ésta sólo funciona a distancias muy cortas, teniendo que estar casi pegado para poder cargar. La carga a distancia es algo con lo que llevan un tiempo experimentando varias empresas, pero ahora es posible hacerlo incluso con señales WiFi.

Este dispositivo está basado en otros que ya existen en la actualidad, llamados rectennas (abreviado de rectifying antennas, o antenas rectificadoras). Estas antenas capturan las bandas electromagnéticas de corriente alterna que hay en el aire, y las convierten en corriente directa. La mayoría de estas antenas son rígidas y están hechas de silicio o arseniuro de galio, lo que hace que sólo se puedan implementar en dispositivos electrónicos pequeños.

Por ello, los investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), entre los que hay españoles, se propusieron crear una antena flexible que fuera escalable, lo cual permite crear dispositivos más grandes. Para ello, el equipo creó un rectificador (el componente que convierte la corriente) usando disulfuro de molibdeno. Este material tiene sólo 3 átomos de espesor, permitiendo hacer estructuras extremadamente finas y eficientes.

La eficiencia de conversión es del 30%

Gracias a ello, el rectificador puede capturar y convertir hasta 10 GHz de señales inalámbricas con una eficiencia del 30%, siendo la antena flexible más eficiente hasta la fecha, y también la más rápida. Por ejemplo, a partir de 0,15 milivatios de potencia del WiFi se pueden obtener 0,04 milivatios. Aunque es muy poca energía, ésta puede ser suficiente para hacer funcionar pequeños dispositivos portátiles o médicos sin necesidad de que tengan que usar baterías.

Gracias a ello, se pueden aprovechar las señales del WiFi, que opera entre los 2,4 y los 5,9 GHz, además de otras señales de radio como la de las antenas móviles o el Bluetooth. Huelga decir que el dispositivo no necesita de ninguna batería para operar, además de que tampoco afecta a la calidad y alcance de la señal si estamos conectados a esa red WiFi.

Los investigadores están muy seguros de que estos dispositivos van a jugar un papel clave en el futuro, pudiendo crear paneles de cientos de metros para suministrar energía inalámbrica. De momento, lo que tienen pensado es mejorar la eficiencia del dispositivo y crear otros más complejos a partir de este diseño base.

Escrito por Alberto García

Fuente > New Atlas