Samsung M3: la mejor CPU para batir a Apple en el ‘rendimiento por núcleo’

En el entorno de los procesadores ARM, fabricantes como Samsung, MediaTek y Qualcomm han recurrido a chipsets de más núcleos porque Apple ha dominado el rendimiento single-core con amplia diferencia. Pero ahora, Samsung ha dado un salto hacia el frente en este sentido con el Exynos 9810 que pronto estrenará en el Samsung Galaxy S9, y también con el recién presentado Samsung M3. Puede completar cuatro instrucciones por ciclo.

Frente a un Cortex-A72, o un Cortex-A73, que trabajan con dos y tres instrucciones por ciclo como máximo, los Samsung M1 y M2 que llegaron antes que este recién presentado podían trabajar con tres instrucciones por cada ciclo. El nuevo Samsung M3, sin embargo, duplica este rendimiento single-core para alcanzar hasta las seis instrucciones por ciclo, de tal modo que se coloca por encima de prácticamente cualquier chipset del mercado, a la altura de los de Apple. Pero además se ha mejorado la cache L2, por ejemplo, con 512 K y el respaldo de 4 MB L3.

Mucho más potente, así es el nuevo Samsung M3 con sus 2,9 GHz

Absolutamente todo se ha revisado y mejorado en este nuevo chipset, que ahora alcanza hasta los 2,9 GHz como frecuencia máxima de reloj, como el Exynos 9810. Y viene equipado también con cuatro núcleos Cortex-A55 que llegan hasta los 1,8 GHz de máxima. En definitiva, Samsung ha batido con amplia diferencia sus dos generaciones anteriores de este chipset, pero además ha igualado a Apple en la mayoría de sus especificaciones técnicas. Lo más llamativo es el rendimiento single-core, donde históricamente la firma de Cupertino ha sacado la cabeza por delante de sus competidores.

La clave en este chipset es la combinación con núcleos de bajo consumo energético. Como es habitual en los últimos procesadores de Samsung –y algunos de sus competidores-, los núcleos de alto rendimiento se utilizan únicamente en picos de demanda y de normal el funcionamiento se basa en estos núcleos que trabajan a 1,8 GHz. De esta forma se cuida la autonomía del dispositivo en que venga instalado, y se preserva la salud de la batería. Algo que a Apple le ha dado problemas –el no hacerlo- en algunos de sus iPhone más antiguos.