¿Adiós a los cables submarinos? Consiguen comunicaciones cuánticas por agua

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El mundo está actualmente plagado de cables submarinos, ya que a través de ellas se comunican entre sí los países a través de teléfono o Internet. Estos cables submarinos alcanzan distancias de miles de kilómetros, y se están probando soluciones para complementar su costoso despliegue.

Además de comunicaciones cuánticas por aire y fibra, también se han conseguido por agua

Estas soluciones pasan a través de la física cuántica. Hace unos meses comentamos que se estaban probando satélites con cifrado cuántico, los cuales son, técnicamente, inmune a hackeos. De momento, se han conseguido comunicaciones cifradas a más de 1.000 kilómetros de distancia imposibles de hackear gracias a estos satélites.

Ahora, un grupo de científicos chinos ha probado un nuevo medio para hacer seguras las comunicaciones cuánticas: el agua. En concreto, consiguieron transmitir partículas de luz con entrelazamiento cuántico a una distancia de tres metros utilizando láseres. Uno de los usos más obvios de esta tecnología podría ser para submarinos, que podrían comunicarse sin tener que salir a la superficie.

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El proceso que sigue la transmisión de información con los láseres es el siguiente: primero el haz de luz se emite hacia un prisma, el cual divide la luz en pares de fotones. Al estar unido su comportamiento, cuando se manipula una partícula del par, la otra reaccionará instantáneamente. Al medir la polaridad de una, el entrelazamiento cuántico asegurará que la otra partícula tendrá la polaridad contraria. Esta es una manera similar a cómo funcionan los discos duros.

Podrían alcanzarse hasta 900 metros

Así, las leyes de la física garantizan la seguridad de las comunicaciones entre dos dispositivos. El problema de este medio de comunicación es la estabilidad. Hasta ahora, se ha conseguido transmitir a través de aire, espacio y fibra óptica, pero no a través del agua.

En el experimento, los científicos cogieron agua salada del Mar Amarillo y la pusieron en un recipiente de 3 metros de largo, bastante menos que los 1.200 kilómetros a los que China logró enviar partículas cuánticas vía satélite. Aun así, y a pesar de que el agua es más resistente al paso de la luz que el aire o la fibra óptica, es interesante que la luz no se despolarice al pasar 3 metros de agua. Según afirman los investigadores, podrían llegar a alcanzar casi 900 metros sin problema, frente a los cálculos previos que los situaban en 120 metros.

El principal problema de aplicar esto en el mundo real es que el agua de los océanos absorbe luz, por lo que extenderlo a un campo de pruebas real más grande va a ser difícil por la existencia de esas “interferencias”. Una opción puede ser usar repetidores, pero de momento esto no deja de ser más que un experimento debido a lo verde que se encuentra actualmente la comunicación cuántica. En un futuro, cuando esta madure, sí que podría ser viable. Entre Londres y Nueva York hay unos 5.500 kilómetros, por lo que con algo más de 6.000 repetidores se podrían comunicar ambas ciudades.

Escrito por Alberto García

Fuente > New Scientist

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  • ebenjb

    En serio ese titular? Estáis hablando de 900 metros como máximo teórico … Con poner la segunda parte del título era más que suficiente gancho.

  • TheV1ruSS

    6mil repetidores….creo que mejor dejar el cable, 😂

  • Fernand0

    Imaginaba que se habría encontrado alguna forma de utilizar el agua como medio de trasmisión (como cuando las descargas eléctricas viajan a través de esta) pero ya veo que no, ni nada parecido a mi idea, al contrario según la propuesta se considera al agua como un “estorbo” el cual debe ser atravesado por las malas y que mejor que haciendo uso de un elemento que pondrá poca resistencia como la luz, en forma de laser. Mucha tecnología pero el concepto en si es como primitivo y/o nada eficiente (por lo de las hipotéticas repetidoras) no se, no es como una solución practica como para usarse a gran escala.

  • Sonia Espinal

    A mi me ha impactado, quiero y sueño ver a plenitud la física cuántica en su máximo esplendor. Buen comienzo.