AMD Vega: 4 claves para entender por qué NVIDIA ha de tener miedo

AMD Vega: 4 claves para entender por qué NVIDIA ha de tener miedo

Alberto García

AMD lanzó el pasado verano sus nuevas tarjetas gráficas basadas en la arquitectura Polaris de 14 nanómetros; las AMD RX 460, 470 y 480. Todos esos modelos tenían una buena relación calidad precio, pero el rendimiento de la AMD RX 480 es similar al de la NVIDIA GTX 1060, quedando alejada de las GTX 1070 y 1080, buques insignia de NVIDIA, que ha podido poner el precio que ha querido a ambos modelos al no tener competencia. Eso era hasta la llegada de AMD Vega.

Cuando a AMD se le preguntaba sobre qué iban a hacer frente a las nuevas tarjetas basadas en la arquitectura Pascal de NVIDIA, con tarjetas gráficas tan baratas como la GTX 1050 por 150 euros, hasta la Titan X de 1.200 euros, siempre respondían: ‘esperad a Vega’. Esta arquitectura estaba planeada para principios de 2017, y ha sido hoy mismo cuando AMD ha presentado esta nueva arquitectura.

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1.      AMD Vega: potencia. Mucha potencia

Para que una tarjeta gráfica llame la atención, ésta ha de tener mucha potencia. Dicho y hecho. Sobre su rendimiento sólo hemos visto un vídeo que AMD ha compartido en su cuenta de YouTube donde muestra Doom con los ajustes en Ultra en 4K con una tarjeta gráfica basada en Radeon Vega 10. El juego corre a 60-70 fps sin problema, algo que no consigue ni la GTX 1080 con los mismos ajustes, aunque hay que tener en cuenta que Vulkan favorece más a las tarjetas AMD.

2.      Memoria HBM2: hasta 16 GB de VRAM

Si Polaris revolucionó la memoria de las tarjetas gráficas con HBM, las nuevas AMD Vega incluirán HBM2 con aún más ventajas. Para empezar, la tarjeta gráfica utilizada en la demo de Doom tiene 8 GB de VRAM, y es muy probable que bajo esta arquitectura se lleguen a alcanzar los 16 GB, superando incluso los 12 que monta la actual Titan X Pascal. Si ya de por si la memoria HBM era rápida, la HBM2 duplica el ancho de banda por pin con respecto a su predecesora.

Esta memoria será clave en el enfoque para aplicaciones de memoria que requieren un enorme ancho de banda, donde AMD tiene las Radeon Instinct y las Radeon Pro SSG, pudiendo procesar hasta 512 terabytes de memoria virtual. De cara a futuros juegos, éstos podrán cargar un mayor número de cálculos cada vez más complejos.

3.      Cambios en el renderizado de los juegos

El renderizado actual de los juegos no es de lo más eficiente que podemos encontrar. En una escena normal de un juego, de todos los polígonos que son renderizados, sólo alrededor del 1% son visibles de manera directa para el jugador. AMD Vega identifica rápidamente los polígonos que el jugador no ve, y no pierde tiempo en renderizarlos, lo cual puede suponer el inicio de llevar el rendimiento de las tarjetas gráficas hasta extremos nunca vistos hasta ahora.

Reducir el consumo de memoria que hacen los juegos también es uno de los principales objetivos tanto de AMD como de NVIDIA. AMD Vega elige adecuadamente las tareas que no han de ser realizadas, y procesa de manera más eficientes las escenas. Incluso después de que el motor de geometrías realiza su tarea de mostrar los polígonos de una escena, Vega identifica los píxeles que se solapan y que no se van a ver por el usuario, y que por tanto elige no renderizar. Además, AMD Vega supondrá un paso más para acercar aún más el hardware y el software para reducir ineficiencias, algo que agradecerán los programadores.

4.      Motor de cálculo de nueva generación

Por último, AMD ha mostrado su ‘Next-gen compute engine’, capaz de realizar 512 operaciones de 8 bits por clock, 256 de 16 bits, o 128 de 32 bits. Las dos primeras son útiles para el ‘machine learning’, aunque AMD afirma que las operaciones de 16 bits también serán útiles para videojuegos. De hecho, la PlayStation 4 Pro ya es compatible con este tipo de operaciones. Esto permitirá unas velocidades de reloj aún mayores, junto con la posibilidad que ofrece AMD Vega de realizar dos operaciones de 16 bits a la vez.

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Estos son todos los detalles que conocemos hasta ahora de la nueva arquitectura de AMD. Toda esta información es la justa y necesaria para crear expectación ante los primeros modelos, que AMD afirma que anunciará en los próximos meses y que estarán a la venta antes de verano. Eso será probablemente en el E3 de 2017, justo un año después de que NVIDIA lanzase su GTX 1080, por lo que a pesar de que tendrán buen rendimiento, la nueva serie RX 500 de AMD llegará con bastante retraso. La clave de su éxito puede estar en el precio.