Yoigo tiene un futuro complicado

Yoigo tiene un futuro complicado

Javier Sanz

La filial de Telia Sonera ha perdido brillo en los últimos meses y cada vez son más las voces críticas que aseguran que debería haber vendido hace un año. La operadora ha perdido dinero en el primer trimestre de 2014 y su única esperanza para captar abonados para por el subsidio de terminales.

Yoigo ha dejado de ser esa joven compañía que ofrecía tarifas económicas e innovadoras y que cada mes captaba miles de clientes a costa de sus competidores. El primer aviso lo tuvo en julio de 2012 cuando por primera vez registró saldo negativo de portabilidad. Año y medio después, la operadora solo crece cuando subsidia terminales y eso tiene un efecto devastador, crecen los clientes a costa de perder dinero.

Retenciones

El primero de los problemas de la cuarta operadora móvil en España pasa por retener a los clientes que llegaron a Yoigo en busca de un terminal y que han cumplido la permanencia. Las tarifas infinitas que en su primera etapa arrasaron están empezando a cumplir sus doce meses de compromiso y los clientes llaman en busca de nuevos smartphones. Eso supone un esfuerzo económico adicional que está impactando directamente en el beneficio de la empresa. Si no subsidia terminales los clientes se marchan a otro competidor, si subvencionan, pierden dinero, difícil elección.

Convergencia sí, pero limitada

Otra de las bazas de Yoigo pasa por ofrecer ofertas convergentes que puedan fidelizar a los clientes. «Fusión a lo Yoigo» es la alternativa pero los usuarios saben que no hay diferencia de precios con respecto a lo que ofrece Movistar y además disponen de menos servicios. Ante este panorama los responsables de la filial de Telia Sonera tienen por delante el reto de hacer crecer la base de clientes situada actualmente en 4 millones y mantener los ingresos, algo que parece improbable en un sector que cada vez es más competitivo y donde las rebajas son la única palanca para crecer en abonados.

La venta frustrada

1.000 millones de euros era el precio que había fijado la operadora sueca para vender su filial española. Analizando la situación, parece del todo razonable que la operadora debería haber aceptado ofertas a la baja de otros competidores. Hoy la situación es complicada y a pesar de que el Consejero Delegado de Vodafone ha manifestado que podrían estudiar la compra de Yoigo, parece más una maniobra para subir el precio de la compañía y disuadir a otros rivales como Orange que una estrategia real para seguir consolidando el sector.

Portabilidades en negativo

A falta del cierre del pasado mes de abril, Yoigo se mantiene en negativo y encadenará el segundo mes consecutivo en números rojos. ¿Qué opciones tiene la compañía para impulsar sus ventas?