Los investigadores auguran un panorama desolador para la privacidad de los usuarios

Si la situación actual al respecto de la privacidad de los usuarios ya es de por sí delicada, muchas son las informaciones que surgen casi a diario sobre empresas o gobiernos que atentan contra ella, existen algunas investigaciones que vaticinan un panorama que podríamos considerar desolador en un plazo de unos diez años.

La privacidad, este término tan de actualidad y que tantos titulares está acaparando en los últimos tiempos, principalmente desde que Edward Snowden destapara el tarro con las informaciones que hasta ese momento se habían mantenido ocultas. Informaciones que apuntan a gobiernos y grandes compañías como principales culpables de una situación que podría ir a peor si se cumplen las predicciones.

edward-snodenEdward Joseph Snowden era un completo desconocido hasta que en junio de 2013 se sentara con los encargados de varios medios americanos para destapar una trama de espionaje a gran escala llevada a cabo por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense, de la que él mismo había formado parte. La actividad de dicha Agencia abarcaba varios programas que extraían los datos de las personas de medio mundo a través de registros telefónicos y los servidores de Internet.

A partir de ese momento comenzaría un proceso que nos lleva hasta la situación actual. Transcurridos casi diez meses desde que conocimos los primeros datos, las noticias sobre la NSA se han sucedido, muchas de las cuales nos hemos hecho eco en esta página. Mecanismos y diferentes métodos con los que logran reclutar información acerca de las personas para “garantizar la seguridad ciudadana”.

googlewatchingyouLas grandes compañías también están bajo los principales focos de críticas. Google o Microsoft, entre otras, son acusados de colaborar con el organismo además de reunir y comerciar con los datos que ellos mismos son capaces de extraer de sus diferentes servicios. Datos que se usan para generar publicidad dirigida o venderlos a terceras empresas que puedan sacar un provecho, normalmente económico.

Además, los crímenes cometidos por los hackers informáticos y los beneficios obtenidos como consecuencia de esta actividad delictiva superan a los del negocio más rentable históricamente, la droga. Así de tajante se mostraba Eva Chen, directora y cofundadora de Trend Mircro en una entrevista reciente en la que explicaba que la expansión de los teléfonos inteligentes han sido una de las claves que ha provocado el aumento de estos ataques que tienen como objetivo hacerse con datos personales de la gente.

Con todo, nos encontramos en una situación dónde la sensación de indefensión es enorme, la privacidad prácticamente se ha reducido a cenizas y parece no existir alguien capaz de poner un límite. El propio Snowden se pronunciaba esta semana pidiendo a la comunidad tecnológica que desarrolle herramientas efectivas que ayudan a la protección contra el espionaje masivo de los servicios de inteligencia.

«Llamé al presidente Obama para expresar mi frustración por el daño que está haciendo el Gobierno para el futuro de todos nosotros»

Recientes declaraciones de Mark Zuckerberg, CEO y fundador de Facebook, otra de las compañías que han sido señaladas con el dedo indicaba que cuando trabajan en mejorar la seguridad de sus sistemas, lo hacen pensando en posibles criminales y no en el propio gobierno. “Llamé al presidente Obama para expresar mi frustración por el daño que está haciendo el Gobierno para el futuro de todos nosotros, por desgracia, parece que llevará tiempo que pueda llegar una reforma. El Gobierno debería ser el líder de Internet y no una amenaza”.

Y es que como dice Zuckerberg, no sólo se antoja complicado que pueda llegar una reforma sino que diferentes grupos de investigación, como el Centro Pew (Washington DC) o la Universidad de Elon (Carolina de norte) auguran un futuro negro en este sentido. Los nuevos sistemas que llegarán como resultado del avance de la tecnología así como el poder de los principales implicados lograrán que en poco más de diez años, para 2025, la privacidad sea exclusiva para la “élite”.