El USB C ha resultado ser un caos de cables: hasta 8 tipos diferentes

El USB C se ha convertido en los últimos años en uno de los estándares de cable más usados en todo el mundo. Mejora en todo a USB A, siendo más pequeño a la vez que es capaz de soportar más velocidad y potencia de carga. Sin embargo, el cable prometía unir en uno todos los conectores USB, dejando de lado el de tamaño completo, el Micro USB, el Mini USB, y todos los derivados. Sin embargo, aunque el conector es el mismo, no todos los cables tienen el mismo fin.

Salman analiza en su blog distintas curiosidades sobre la tecnología actual, y ahora no sólo ha arrojado luz sobre la cantidad de cables USB que hay, sino que además propone una solución para que los compradores puedan identificarlos con mayor facilidad a la hora de comprarlos sin tener que ir mirando las especificaciones.

8 cables diferentes, y sin poder diferenciarlos a ojo

El USB-IF, como institución para estandarizar los conectores e interfaces USB, ha hecho un trabajo nefasto a la hora de poner nombre a los estándares, haciéndolo aún más complicado para identificar qué cable va a funcionar correctamente con nuestros dispositivos o cargadores.

Así, aunque el conector se ha unificado, y hay multitud de mejoras a nivel técnico como el Power Delivery, los cables son todos prácticamente diferentes. Y eso que desde fuera son idénticos.

Actualmente hay ocho tipos de cables USB C definidos en función de dos criterios: el tipo de estándar usado para transmitir las señales, y la cantidad de corriente que pueden transportar. Del primero tenemos cuatro tipos: USB 2.0, USB 3.2 Gen 1, USB 3.2 Gen 2, y Thunderbolt 3. Del segundo tenemos dos variables por cada cable, con 3 y 5 A cada uno.

Colores, ¿la mejor solución?

Por ello, Salman propone que cada cable tenga un color diferente en la punta dependiendo del estándar utilizada, y una o dos rayas negras en función del amperaje. Los colores, identificables incluso por personas con daltonismo, quedarían de la siguiente manera.

Por si fuera poco, en los próximos meses llegará USB C 2.1, un nuevo estándar de conectividad que va a introducir nuevos cables capaces de soportar potencias de carga de hasta 240 W, frente a los 100 W que soportan los actuales mediante PD. El aumento de potencia permitirá cargar por ejemplo portátiles gaming con un cargador más compacto y cómodo de transportar. También puede valer para monitores de alto rendimiento, o incluso ordenadores de escritorio completos como el iMac.

También encontraremos nuevos cables Thunderbolt 4, por lo que podríamos pasar a 10 e incluso 12 estándares definidos distintos si se vuelven a tener cables de dos tipos de 3 y 5 amperios. Con USB 4, en principio, se podrán usar los mismos cables que con Thunderbolt 3, al ser básicamente el mismo estándar, pero con distinto nombre.

Los cables USB C tienen protecciones inteligentes

La ventaja que tiene USB C en todos estos casos es que los cables son «inteligentes», y siempre se van a adaptar a las capacidades que permita el factor que más limite, ya sea el cable o el dispositivo. Si usamos un cable Thunderbolt para el móvil, éste podrá soportar probablemente la capacidad de carga sin problema. Sin embargo, si intentamos cargar un MacBook con un USB C de los chinos, es probable que no llegue ni a iniciar la carga.

A pesar de esa seguridad adicional, es importante que se simplifiquen los cables USB y se puedan identificar con mayor facilidad.