Los científicos chinos tienen la clave: un telescopio para buscar planetas habitables

Los científicos chinos tienen la clave: un telescopio para buscar planetas habitables

Justo Romanos

Cada vez se descubren más planetas, pero el problema es que no tenemos suficiente información de ellos. Eso es algo que los científicos saben, por lo que hay distintos países que están buscando soluciones. En China han desarrollado el concepto de un nuevo telescopio de seis metros que se ocuparía de descubrir todo aquello que no conocemos.

¿Sabías que la humanidad ya ha registrado la existencia de más de 5.000 planetas? De ellos, la mayor parte exoplanetas, conocemos únicamente los detalles más básicos. Sabemos si son un mundo formado por gas, si es uno helado, con agua u otro en el que la temperatura sea extremadamente alta. Pero, más allá de eso, hay muchas dudas y desconocimiento. El telescopio de la Misión Tianlin podría llegar a solucionarlo gracias a su avanzada tecnología.

Tan grande como el James Webb

Todos sabemos que el telescopio James Webb es un portento y que tiene una capacidad que está a años luz de lo que se habría imaginado en cualquier otro dispositivo usado en el pasado. Pero lo que buscan los científicos chinos, aunque inspirándose en algunas cosas en él, es plantear una alternativa. Y, para ello, se confirma que el tamaño del espejo principal del Tianlin será prácticamente el mismo que tiene el James Webb.

Lo más importante de este nuevo telescopio será la forma en la que actuará, la cual sí es totalmente opuesta a la que usa el James Webb. Eso es lo que, según los científicos chinos, hará que aumente la cantidad de información que puedan obtener de las sesiones de exploración que hagan.

Un cambio fundamental

Los descubrimientos que se han realizado hasta el momento con el James Webb implicaban tener que esperar a que cada uno de esos nuevos planetas descubiertos transite su estrella. No es una mala idea, pero el principal inconveniente es que acaba pasando poca luz y eso reduce mucho las capacidades de análisis que se pueden realizar. Teniendo esto en cuenta, lo que han hecho los especialistas chinos ha sido plantearse alternativas sobre cómo podrían actuar en este caso.

La solución que han encontrado ha sido el uso de un coronógrafo, un tipo de herramienta cuyo origen data de 1931. Su principal uso es llevar a cabo el bloqueo de luz que procede de un elemento principal del espacio para que el telescopio pueda concentrarse en lo que realmente interesa a los científicos, en este caso los planetas, sus superficies y atmósferas. El plan es bueno y los expertos creen que funcionaría, sobre todo teniendo en cuenta que el coronógrafo ya se ha utilizado en muchos otros casos e incluso en situaciones más complejas, como en la observación del Sol.

El objetivo que tienen los científicos con la misión Tianlin es conseguir analizar mejor los planetas y, al mismo tiempo, llegar a tener la capacidad para buscar formas de vida. Creen que todo aquello que está oculto y lo que es imposible ver con los instrumentos que se utilizan actualmente, se podría llegar a analizar en profundidad con el nuevo telescopio. Entre los elementos que se podrían examinar con el Tianlin se incluye el metano, oxígeno, agua y otras moléculas menos habituales como la clorofila. El estudio de todos estos elementos ayudaría a determinar si hay vida en alguno de estos miles de planetas o permitiría comprobar si son habitables o no.

Pero todavía hay que tener paciencia, ya que la misión Tianlin es una a largo plazo. Si el diseño conceptual que se ha realizado del nuevo telescopio es aprobado, todavía se tendrá que trabajar en la búsqueda de financiación y luego en su construcción. Las previsiones más optimistas apuntan a que debería estar listo para su lanzamiento dentro de un mínimo de 10 años y un máximo de 15. A partir de ahí, el telescopio se pasará, como poco, un periodo de 5 años en el espacio. Eso podría lograr que sea China la que, finalmente, llega a encontrar vida en otro planeta.

No hay que olvidar que una gran cantidad de países están intentando hacer todo lo posible para cumplir con, al menos, uno de dos objetivos: encontrar otro planeta habitable o localizar vida. La nación que lo consiga se pondría a la cabeza en cuanto a la exploración espacial.