¿Tiene el porno derechos de autor?

¿Tiene el porno derechos de autor?

Redacción

Los derechos de autor siguen generando una amplia controversia. En esta ocasión conocemos un curioso caso desde Estados Unidos en el que se plantea la posibilidad que apunta a que los contenidos pornográficos «no deberían tener derechos de autor».

El portal Torrentfreak.com se hace eco de un enfrentamiento legal en EEUU relacionado con las descargas a través de redes P2P de contenido pornográfico. En los últimos años esta industria se ha mostrado muy beligerante en la lucha contra las descargas. Varias productoras de este sector han sido de las más activas en el envío de cartas amenazantes a los usuarios que descargan sus contenidos mediante BitTorrent exigiéndoles una serie de pagos para evitar acudir a los tribunales donde teóricamente la sanción por vulnerar la propiedad intelectual sería mayor.

Sin embargo, el caso que se plantea podría dar la vuelta a todas estas amenazas. El pasado año la productora de este sector Hard Drive Productions escribió una de estas cartas a Liuxia Wong por haber compartido la película «Amateur Allure Jen» a través de BitTorrent. En ella se le pedían 3.400 dólares (casi 2.600 euros) para evitar ir a los tribunales, donde podría ser condenada al pago de 150.000 dólares (más de 114.000 euros). Lejos de pagar, Wong decidió demandar a la productora.

Su petición pasa por que Hard Drive Productions rectifique mediante leyes que demostrarían que la productura está acosándole. Entre las pruebas aportadas señala que en la infracción se aseguraba que había compartido la película un mes antes de que ésta fuese registrada oficialmente. Además, y aquí radica lo interesante del caso, Wong subraya que esta productora no es dueña de los derechos de autor de esta obra puesto que los contenidos pornográficos, según las propias leyes, no están protegidos por la propiedad intelectual.

Wong se remite a la propia Constitución de Estados Unidos para su argumentación. «El artículo 1, sección 8, cláusula 8 de la Constitución de Estados Unidos, conocida como cláusula de copyright, faculta al Congreso de Estados Unidos a promover el progreso de la ciencia y las Artes útiles, asegurando por un tiempo limitado a los autores e inventores el derecho exclusivo a sus respectivos escritos o descubrimientos. Además, la ley en California sostiene que las obras obscenas no promueven este progreso de la ciencia y las Artes útiles, y por lo tanto, no pueden ser protegidas por derechos de autor«, explica la defensa de Wong, que afirma que Hard Drive Productions representa actos obscenos a la vez que criminales «promoviendo la prostitución y el proxenitismo».

La decisión del tribunal que estudia esta demanda podría ser histórica en este sentido porque podría cambiar la forma legal en la que se protegen los contenidos de toda la industria pornográfica. ¿Hará caso a los argumentos presentados por Wong?