Megaupload dispara su tráfico en Francia a causa de la ley contra el P2P

Megaupload dispara su tráfico en Francia a causa de la ley contra el P2P

Redacción

Como era de esperar, la ley contra el intercambio de archivos en Francia ha dejado las primeras consecuencias y no han sido precisamente que los usuarios hayan dejado de descargar o visualizar contenidos protegidos con copyright. El uso del P2P en el país galo ha decrecido dando paso a las descargas directas como solución para los internautas.

El fracaso de la ley antidescargas francesa vuelve a evidenciarse. La llamada Ley Hadopi persigue a los usuarios que intercambian archivos protegidos con derechos de autor bajo la amenaza de cortarles la conexión por infringir la propiedad intelectual. Sin embargo, tal y como sucediese en otros países con leyes similares como Suecia, los usuarios han optado por cambiar sus hábitos sin que cesen estas supuestas infracciones y no puedan ser castigados por ello, lo que demuestra la nulidad de la norma.

Según publica El País en información aparecida en el medio francés Le Figaro, el P2P ha dado paso al auge de servidores de descarga o visualización directa como Megaupload o Megavideo en el país galo. Las visitas, concretamente a Megaupload, han crecido un 35% sólo en el último año, coincidiendo con la puesta en marcha de la ley, que se encuentra en la primera fase de envío de avisos a internautas en los que se les solicita que dejen de descargar material con copyright. No obstante, se rastrean descargas a través de redes P2P de intercambio de archivos como BitTorrent o eMule, pero no a través de estos servidores.

La censura como posible alternativa del Gobierno

El 47% de los ciudadanos franceses considera que la ley es inútil y sólo un 14% admite que esta norma tiene efectos disuasorios, lo que evidencia el poco temor que los usuarios tienen ante la ley. El Gobierno es consciente de estas opiniones y ya ha reconocido que la norma "necesita algunos retoques". Estos podrían pasar por el bloqueo de sitios web en territorio francés que permitiesen la descarga o visualización de estos contenidos, con lo que ello supone dado que en estos servidores no sólo se alojan archivos protegidos con derechos de autor.

Lo sucedido en Francia vuelve a mostrarnos que la solución al problema de las descargas no puede pasar por la censura. Si la industria cultural no quiere verse completamente desbordada deberá ir buscando alternativas y para ello, ineludiblemente, deberá hacerse a la idea de que su modelo de negocio tiene que evolucionar y que probablemente no alcanzará las cifras multimillonarias que hasta ahora venía cosechando, aunque si logra una solución a tiempo no tiene por qué dejar de ser una industria productiva.