El ridículo del Ayuntamiento de Barcelona con el 5G: «un riesgo para la salud»

El ridículo del Ayuntamiento de Barcelona con el 5G: «un riesgo para la salud»

Alberto García

2020 será el año en el que el 5G empiece a llegar en masa a nuestras vidas, ya que va a poderse empezar a operar en la banda de 700 MHz, además de que decenas de nuevos móviles lanzados este año incorporarán esta conectividad. Sin embargo, el mundo de la pseudociencia vuelve a atacar a esta conectividad alertando de sus “posibles” efectos adversos para la salud a pesar de no haber evidencia científica consensuada de que eso sea así.

El Ayuntamiento de Barcelona dice que el 5G genera problemas para la salud

Ha sido el Ayuntamiento de Barcelona el que ha publicado esta semana un artículo titulado “El 5G no es inocuo”. El texto está publicado en el blog “La fábrica del Sol”, llevado por miembros de BCN EcologiaUrbana, dependiente del propio ayuntamiento. Y lo que han escrito demuestra que no entienden de lo que están hablando y de que no ha habido asesoramiento científico en su redacción.

En el texto alertan de los efectos que podría tener en la salud el 5G a pesar de usar las mismas frecuencias que otras tecnologías inalámbricas, como el 2G, 3G, 4G, o la mismísima TDT. De hecho, el 5G va a emitir sus ondas en los 700 MHz que ahora mismo ocupa la TDT, y que el próximo 1 de julio quedará libre para los operadores. Si la señal del 5G opera en la misma frecuencia que la TDT , ¿por qué iba a pasar ahora a ser dañina? Pues porque no lo es, y buscan infundir miedo desde la ignorancia.

Antes de entrar a criticarlo, alaban los avances que introducirá el 5G en nuestra vida, como latencias más bajas, velocidades de hasta 20 Gbps (y no GBps como ponen ellos, que hablan de “gigabytes por segundo”), y conectividad que llegará a todo tipo de productos, como coches autónomos, drones, industria, medicina, etc.

Empiezan las críticas tirando de una falacia ad populum, diciendo que, “si se están produciendo protestas en países como Francia, Bélgica, Inglaterra, Suiza, Italia, Alemania, Polonia, India, Estados Unidos y en “el estado español”, es que no puede ser seguro”. Gente ignorante hay en todos los países, y parece que en España también.

Seguidamente, hablan de la aplicación del principio de precaución en ciudades como Bruselas o Florencia, que se usa cuando no hay publicaciones o pruebas científicas que argumenten una prohibición. A pesar de haberse hecho infinidad de estudios en las últimas décadas, todavía no ha conseguido demostrarse que la radiofrecuencia tiene efectos adversos en la salud como que se disparen los cánceres. Si en 30 años de estudios no se ha conseguido demostrar que la radiación no ionizante puede generar efectos adversos a las cantidades a las que estamos expuestos, es que no son un problema. Y en los pocos estudios que ha conseguido encontrarse algún efecto adverso, ha sido en ratones y probando cantidades que son cientos o miles de veces mayores a las que estamos expuestos a diario.

De hecho, las ciudades actuales están llenas de antenas, y bajo esa lógica tendríamos que estar todos llenos de tumores. Con el 5G habrá también un aumento de las antenas porque habrá señales de hasta 26 GHz, pero con una potencia muy baja.

Así, el problema es que es imposible que una radiación no ionizante tenga como efecto el aumento de los tumores, ya que su propio nombre lo indica: no es ionizante, por lo que no puede arrancar electrones ni provocar alteraciones o daños en el ADN como sí provoca la radiación ionizante, como la de los rayos X o gamma.

No alertan a la gente de que se esconda de la luz, que tiene una frecuencia mucho mayor que el 5G

Si vemos cómo se divide el espectro electromagnético, podemos ver que todo lo que está por debajo de la luz visible es radiación no ionizante. De hecho, la luz del sol tiene una frecuencia muchísimo más elevada que la de la televisión, los móviles, el WiFi o el microondas, e incluso nuestro propio cuerpo emite radiación infrarroja en forma de calor. Tomarla contra el 5G es precisamente una muestra del desconocimiento y del miedo a lo nuevo que demuestra esa publicación del ayuntamiento. De hecho, hablan de que se van a desplegar “nuevas antenas y miles de satélites”, demostrando que no tienen ni idea de cómo funciona el 5G.

El summun del artículo es cómo intentan demostrar los efectos adversos del 5G o de la radiación electromagnética, citan que la IARC añadió en 2011 la radiación electromagnética al grupo 2B de posibles cancerígenos, donde se encuentra el aloe vera o los polvos de talco. Luego, cita la Resolución 1815 del Consejo de Europa, que no es más que una declaración política sin ningún tipo de aval científico, por lo que no es una cita que refuerce de forma válida el argumento.

A su vez, dicen que hay “más de 10.000 estudios” que demuestran los efectos adversos de la radiofrecuencia. Lo que no explica son las cantidades a las que se expusieron los sujetos para provocar efectos, además de enlazarse a menos de una veintena de esos 10.000 artículos. Y hemos de tener en cuenta que la radiación no ionizante sí puede tener algún efecto al ser usadas para transmitir energía. Otra cosa es que ese efecto no sea nocivo. El ejemplo más claro lo tenemos en los microondas, que usan ondas de 2,4 GHz (sí, como el WiFi) para «excitar» las moléculas de agua, que como consecuencia pasan a calentarse.

Por último, comentan algunas recomendaciones para solucionar los “problemas” que causará el 5G, como sumarse al movimiento Stop 5G, usar el móvil o tablets sólo cuando sea necesario, apagar el WiFi y el móvil cuando duermes, usar el cable en lugar de dispositivos inalámbricos (como Ethernet en el PC o cable en el ratón), o no llevar el móvil cerca del cuerpo.

En la parte final especifican que el artículo se ha elaborado con la colaboración de Carmen Ruíz Martín, médico de familia del CAP Indianes, que también es mencionada en otro artículo en contra del 5G. Curiosamente, en ese mismo artículo se habla de que las ondas de radiofrecuencia que usamos a diario no son nocivas, y se pone claramente “Según la OMS, el 5G no es peligroso”.

Cuando este tipo de alertas las hace un blog magufo o alguien desde su cuenta de Twitter, con no hacerle caso es suficiente. Pero es realmente preocupante que desde una institución pública con alcance a millones de personas en España como es el Ayuntamiento de Barcelona se esté creando una alarma social en base a nada, ya que no tiene ningún aval científico. Y son este tipo de casos los que luego pueden llegar a provocar que se dejen de instalar antenas, y cuando alguien tenga una emergencia de salud de verdad y no tenga cobertura para llamar a los servicios de emergencia, entonces se podrá afirmar lo contrario: que la ausencia de 5G no es inocua para la salud. Deberían echar más horas alertando de riesgos de cosas que sí causan daños en la salud, como la radiación ionizante del tabaco por el polonio y el plomo radioactivos que lleva.

Actualización: El artículo ha sido borrado. Como sabíamos que lo iban a borrar, subimos el artículo a Wayback Machine, donde puede seguir consultándose.