¿Qué implica que el nuevo WiFi 802.11ad opere a 60 GHz?

Escrito por Alberto García
Gadgets

El año 2016 ha sido el año en el que hemos visto un nuevo estándar Wi-Fi que introduce unos cuantos cambios: el 802.11ad. Hasta ahora, el estándar más rápido con el que cuentan la mayoría de routers es el 802.11ac, que tienen los routers de muchos usuarios de fibra óptica y cuya velocidad máxima teórica se sitúa en 1,3 Gbps. A principios de año empezamos a ver los primeros routers que serían compatibles con el nuevo WiFi 802.11ad, que casi cuadruplica la velocidad máxima del 802.11ac.

El nuevo estándar WiFi 802.11ad alcanza una velocidad teórica máxima de 4,6 Gbps, que, aunque se quede en algo menos en la práctica, supone mucha más velocidad de la que consiguen los puertos y cables Ethernet Gigabit. Velocidades tan altas permiten hacer streaming de contenido 4K y HDR sin problemas, ya que las películas 4K en Blu-Ray más pesadas tienen un bitrate de 128 Mbps.

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Los primeros routers compatibles con el WiFi 802.11ad son el Netgear Nighthawk X10 y el TP-Link Talon AD7200, costando cada uno más de 400 euros. Ambos routers son AD7200, lo que quiere decir que alcanzan hasta de manera conjunta en las tres bandas esas velocidad (800 Mbps en 2,4 GHz, 1.733 Mbps en 5 GHz, y 4.600 Mbps en 60 GHz). Como toda nueva tecnología, en sus inicios ésta es siempre más cara que la actual. Por tanto, vamos a analizar si merece la pena el nuevo 802.11ad, cómo funciona, y sus futuras implicaciones.

WiFi 802.11ad: el primer estándar WiFi no creado por el IEEE

El 802.11ad vino de la WiGig Alliance, creada en 2009, y que se fusionó con la Wi-Fi Alliance en 2013, dando lugar al estándar que conocemos hoy. Este estándar es muy diferente a los que utilizamos hoy en día, en tanto en cuanto los actuales utilizan las frecuencias de 2,4 o 5 GHz. El WiFi 802.11ad opera en la banda de los 60 GHz (entre 57 y 66 GHz dependiendo del país). Operar en estas frecuencias tiene dos grandes ventajas: bandas muy poco saturadas, y velocidades mucho mayores.

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No obstante, utilizar una frecuencia tan elevada trae sus inconvenientes. Cuanta más alta sea la frecuencia, mayor es la tasa de absorción de muros y suelos. Esta es la causa de que la radio y la televisión utilicen bajas frecuencias con el fin de maximizar la penetración. Por ello, la cobertura de este nuevo estándar es muy baja.

En la actualidad los estándares que utilizan frecuencias de 2,4 GHz tienen un alcance aceptable dentro de casas grandes, mientras que el 5 GHz pierde algo de alcance a pesar de ofrecer mucha más velocidad, pudiendo traspasar paredes y muros. Esto no ocurre con el WiFi 802.11ad, donde si entre el router y tu dispositivo hay una puerta, la señal prácticamente se pierde por completo, y una pared de ladrillo bloquea completamente la señal. Por ello, el 802.11ad no viene a reemplazar a los estándares actuales, sino a complementarlos. De estas tecnologías también utiliza el MU-MIMO o el beamforcing.

Los nuevos routers con 802.11ad solucionan uno de los inconvenientes de los routers anteriores; una sola red Wi-Fi podrá operar dinámicamente entre las tres bandas (2,4, 5 y 60 GHz). Esto se conoce como ‘band-steering’ (llamado comercialmente Smart Connect), y evitará la constante reconexión en función de la zona de nuestra casa en la que nos encontremos.

El sueño de no tener que utilizar cables

Las implicaciones de utilizar el 802.11ad son más grandes de lo que parecen. De hecho, es el primer estándar WiFi que se ha creado con el objetivo en mente de sustituir todo tipo de cableado, ya sea de audio, vídeo o datos. Gracias a él, podrías tener un salón totalmente inalámbrico con comunicaciones ultrarrápidas entre la TV, los set-top box, teléfonos, cámaras, discos duros externos y NAS, pudiendo transmitir contenido 4K entre varios dispositivos a la vez, ofreciendo anchos de banda similares a muchos cables DisplayPort. Además, se plantea la posibilidad de utilizar este estándar para las gafas de realidad virtual.

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A pesar de haber routers compatibles (por precios muy elevados), apenas hay teléfonos u ordenadores compatibles con este estándar. Los primeros empezarán a aparecer en el mercado durante la primera mitad del año que viene. La teoría dice que el 802.11ad alcanza los 4.600 Mbps, pero la realidad en realidad esa cifra queda realmente lejos. Según las pruebas que han realizado en Ars Technica con un TP-Link Talon AD7200, la máxima velocidad de descarga a dos metros del router es de 868 Mbps, o 108,5 MB/s.

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Otros estándares WiFi en el futuro

El WiFi 802.11ad se complementará con los actuales ya que tiene más velocidad, pero menor alcance. El alcance es uno de los objetivos a mejorar dentro de los nuevos estándares, sobre todo para aparatos del Internet de las cosas. De cara a finales de 2017 veremos incluso otro nuevo estándar: el 802.11ay, que mejorará el alcance del 802.11ad y añadirá la posibilidad de utilizar varios canales a la vez en un mismo dispositivo. En el futuro, el 802.11ax cogerá todas las mejoras del 802.11ac y 802.11ad, pero no llegará por lo menos hasta el año 2019.

Debido a la limitación del alcance, no tiene sentido seguir creando estándares que utilicen frecuencias más elevadas de los 60 GHz. Es por ello que en el otro lado del espectro también hay avances. Ahí es donde entran el WiFi 802.11ah y el WiFi 802.11af.

802.11 WiFi alcance frecuencias

El WiFi 802.11ah operará en la banda de los 900 MHz, y se plantea como una alternativa de largo alcance equivalente al Bluetooth, con un consumo muy bajo y un alcance de hasta 1 kilómetro sin obstáculos. El problema es su velocidad, que sólo llega hasta los 150 Kbps. Por esta velocidad es un estándar pensado para el Internet de las Cosas que no necesitan un elevado tráfico de datos, como un frigorífico, un termómetro o un termostato.

WiFi 802.11af utiliza unas frecuencias aún más bajas, yendo desde los 800 MHz hasta los 54 MHz. Utilizar frecuencias tan bajas permite que sea utilizado en distancias de varios kilómetros, por lo que no estará pensado para aparatos del hogar ni para ser utilizado en determinadas zonas urbanas, ya que su frecuencia interfiere con la televisión o la radio, y requiere permisos para operar en determinadas zonas y no causar interferencias.

Más allá de las ondas de radiofrecuencia tenemos el Li-Fi, basado en luz y que sólo funciona si hay visión directa con el router. Tiene un funcionamiento similar a la fibra óptica, solo que esta luz que emite el router va hacia toda la habitación. Esto provoca interferencias si hay otras fuentes de luz, así como un elevado consumo energético, y queda mucho para su utilización.

Por tanto, de cara a los próximos meses vamos a empezar a ver nuevos dispositivos compatibles con el nuevo WiFi 802.11ad, así como a finales de 2017 veremos los primeros compatibles con 802.11ay. A pesar de estar disponibles, eso no quiere decir que vayáis a necesitarlos de inmediato. El WiFi 802.11ac se implantó muy rápido debido a la necesidad de un estándar inalámbrico capaz de soportar las crecientes velocidades de conexiones de fibra óptica, así como la utilización del MU-MIMO para tener conexiones individuales reales por cada dispositivo que se conecte a la red. Por ello, la implantación de este estándar será más lenta, y el precio de los routers mucho más elevado, ya que hoy día podemos encontrar routers AC1200 por apenas 65-70 euros.

Fuente > Ars Technica