
Con la llegada de las conexiones 4G a la vuelta de la esquina una nueva política de gestión de datos se dibuja en el horizonte de la banda ancha móvil. Hasta ahora la reducción de velocidad una vez superado el límite fijado en la tarifa se imponía como mayoritaria, pero poco a poco los operadores apuestan por cobrar una vez se supere este límite.































