
Los móviles con carga inalámbrica se basan en el estándar Qi; ahora bien, no todos ellos ofrecen las mismas prestaciones. El estándar soporta un máximo de 15 vatios, pero hay modelos como los iPhone de Apple que solo alcanzan hasta 7,5 vatios. De esto es precisamente de lo que depende la velocidad de carga. El smartphone puede imponer un límite máximo, pero además el cargador inalámbrico debe alcanzarlo para poder cargar a la mayor velocidad posible.















































