Despliegan los primeros satélites que hacen fotos de hasta 1 metro de resolución

Ciencia

La calidad de las imágenes vía satélite no ha parado de mejorar en la última década. Actualmente tenemos todo el mundo a nuestro alcance en Google Maps con una precisión que no imaginaríamos hace unos años, ya que incluso tenemos multitud de elementos en 3D en las propias ciudades. Ahora, se ha dado un paso más para hacer fotos con una precisión de hasta 1 metro.

ICEYE: satélites que pueden ver de noche y a través de las nubes

Este gran avance tecnológico lo ha conseguido la empresa finlandesa ICEYE, que actualmente está creando una constelación de satélites para crear imágenes sintéticas de la tierra en lo que supone la primera captura de imágenes con menos de un metro de precisión usando un satélite pequeño. En las primeras imágenes capturadas se puede ver claramente cómo se realiza una carga y descarga de petróleo en depósitos.

satelite camara 1 metro

La compañía fue fundada en 2015 y ha recopilado en los últimos años unos 65 millones de dólares de financiación. Gracias a ello, ahora mismo tienen desplegados tres de los cinco satélites que van a formar la constelación final a partir de 2020 para tomar estas fotos precisas. Los satélites tienen un tamaño equivalen al de un frigorífico pequeño y están orbitando la Tierra en órbita baja.

El primer satélite fue lanzado en enero de 2018 a bordo del Polar Satellite Launch Vehicle de la India. Desde entonces han lanzado los otros dos satélites, y esperan lanzar otros dos a finales de año. A partir de ahí, el objetivo es lanzar un servicio comercial, y el alcance de ese tipo de servicios no para de crecer, además de llegar a tener 18 satélites en total durante los próximos 2 años.

¿Cómo han conseguido una precisión inferior a un metro? La clave está en el tipo de cámara. La mayoría de satélites que hacen fotos desde el espacio utilizan instrumentos ópticos como las cámaras que usamos nosotros. Sin embargo, ICEYE utiliza una tecnología de radar de apertura sintética. La parte de «sintética» es debido al hecho de que una pequeña antena moviéndose alrededor de una gran distancia puede imitar la resolución de una antena más grande.

Cada satélite cuesta «sólo» 2 millones de euros

Básicamente, estamos ante un radar que utiliza el movimiento de esa antena y lo combina con el tiempo que el satélite está sobrevolando un objetivo, tomando imágenes multidimensionales de la superficie incluso a través de nubes o de día y de noche. El resultado final son imágenes muy parecidas a las que se obtienen a un radar convencional, y parecidas a unas gafas de visión nocturna. A simple vista pueden ser difíciles de interpretar, pero sabiendo dónde mirar pueden ofrecer información muy valiosa.

Cada radar pesa 100 kg, y el coste de cada pequeño satélite es de «sólo» 2 millones de euros, frente a los 100 millones que suelen costar los normales. En las capturas de comparación han tomado fotos reales con el satélite Sentinel-2 de la UE, que tiene una resolución de hasta 10 metros, es decir, 20 veces menor.

Al poder usarse de noche o a través de nubes, este tipo de satélites pueden monitorizar cualquier tipo de situación o catástrofe con extrema precisión. Por ejemplo, a principios de año monitorizaron la rotura de la presa de Brumadinho en Brasil que causó la muerte de 248 personas. A pesar de estar nublado el cielo, pudieron registrar hacia dónde se dirigía el lodo y el barro que arrastró la rotura.

Como veíamos en las fotos, para demostrar la precisión de los satélites han analizado los puertos de Nigeria (Port Harcourt) y Australia (Brisbane) con una precisión de 55 centímetros, pudiendo analizar la carga de petróleo en cada zona, lo cual puede ser útil para estimar las reservas de petróleo en todo el mundo.

Inicialmente la compañía quería centrarse en monitorizar el deshielo del Ártico para fines científicos y para garantizar el paso seguro de mercancías, pero se han dado cuenta de que tiene muchos más usos, como el que han demostrado de la industria petrolífera o gasista, así como para monitorizar desastres naturales. Quién sabe qué otros usos pueden descubrir en los próximos años.

Escrito por Alberto García

Fuente > BBC