Aún hay en España quien navega por Internet 5.500 veces más lento que tú

Tanto Movistar como Vodafone se han sumado a ofrecer 300 Mbps con la tecnología de fibra óptica, la modalidad de banda ancha que se impone y, por otra parte, sitúa a España como líder en cuanto a suscriptores. Jazztel, por su parte, ofrece 200 Mbps sobre la misma tecnología. Ahora bien, en España aún hay quien utiliza una conexión de «banda estrecha» para navegar por Internet.

Los operadores de telecomunicaciones no han podido aún abandonar el concepto banda ancha porque, aunque supone un valor residual, en España se mantienen aún suscriptores de accesos a Internet de «banda estrecha». De hecho, estos usuarios generan un volumen del 0,08% de todo el tráfico de telefonía fija, con una cifra aproximada de 41,57 millones de minutos dedicados a la navegación por Internet. Pero, ¿cuánto están pagando por su conexión a Internet? Según estimaciones, unos 3 euros al mes.

apertura-adsl-rapido

La velocidad de estas conexiones de «banda estrecha» es de tan solo 56 kbps, es decir, 5.500 veces más lento que los 300 Mbps recién llegados de Movistar y Vodafone. Según las estimaciones, tan solo son unas 1000 conexiones las que se mantienen con esta tecnología. Para el acceso a Internet con 56 kbps, los usuarios de este tipo de conexiones cuentan aún con líneas de Red Telefónica Conmutada (RTC), para lo cual mantienen la instalación de un módem telefónico que convierte la señal de telefonía en información digital. Como ya sabréis, otra de las grandes diferencias con respecto a las tecnologías actuales está en que estos usuarios no pueden utilizar su teléfono fijo mientras navegan por Internet.

La «banda estrecha» no es el único problema

Repasar las estadísticas en torno a los accesos de tan solo 56 kbps nos lleva a conocer con mayor detalle el enorme contraste que existe en España con respecto al acceso a Internet, pero no es la «banda estrecha» el único problema de nuestro país. En una zona menos extrema se encuentran los accesos de entre 1 y 6 Mbps que, aunque permiten navegar, hacen imposible alcanzar las mismas opciones que un usuario de fibra óptica, sobre todo en la reproducción de contenidos en streaming, por ejemplo.