¿Cada cuánto tiempo tengo que cambiar de móvil?

¿Cada cuánto tiempo tengo que cambiar de móvil?

Carlos González

El mercado de los teléfonos inteligentes, con respecto a los anteriores «teléfonos móviles» ha acelerado el proceso de obsolescencia dejando en un período mucho más corto el de vida útil de un dispositivo móvil de estas características. Cada año vemos cómo se producen decenas de lanzamientos nuevos, pero, ¿cada cuánto tiempo tenemos que cambiar nuestro móvil?

Aunque hay una gran parte de usuarios que, por gusto y voluntad propia, compra un teléfono inteligente por cada nueva generación, aún hay un gran sector de los consumidores que «aguanta» su teléfono móvil hasta que ya no queda más remedio que cambiarlo. Y, en este segundo caso, ¿qué es lo que nos lleva a cambiar nuestro teléfono móvil de forma «obligatoria»?

«Ya no podemos vivir sin móvil»… Ah, ¿no?

¿Cuántas veces hemos oído y leído esto? ¿Estamos de acuerdo? Antes de entrar en materia, reflexionemos sobre el tema ligeramente. Como usuario adulto de teléfono inteligente, a veces me cuesta encajar que los niños comiencen a utilizar un terminal de similares características al mío -gama alta- con tan solo 6 u 8 años. ¿Nos estamos limitando a lo «necesario», si es que acaso es necesario un teléfono inteligente con esta edad, o estamos consumiendo este tipo de tecnología de forma descontrolada? Fuera de esta cuestión sobre la que cada uno tendrá su propia opinión, continuamos con lo que nos ocupa.

Evidentemente, sí, podemos vivir sin teléfono móvil, la cuestión es que este tipo de dispositivos nos facilitan en gran manera nuestro «día a día» y, evidentemente, en función de nuestra dedicación y nuestro trabajo, prácticamente será un requisito. Ahora bien, de ahí a sentenciar que «no podemos vivir sin teléfono móvil» hay un abismo, ¿no es cierto?

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¿Qué necesitamos de un teléfono inteligente?

Directamente damos el salto. Ya no estamos hablando únicamente de teléfonos móviles que nos permiten hacer llamadas, enviar mensajes y poco más, sino de teléfonos inteligentes con funciones mucho más avanzadas. ¿Qué es lo que realmente necesitamos de nuestro teléfono inteligente? De nuevo entramos en un terreno subjetivo, puesto que depende en gran medida de las necesidades personales y laborales de cada uno. Ahora bien, estamos tratando de enfocar las «necesidades» en torno a funciones, características, y no a características técnicas o componentes de hardware.

La mayoría de los usuarios tenemos, como «necesidades básicas», las llamadas y la mensajería instantánea. Ahora bien, podemos ir ampliando y adoptando campos como la navegación o el acceso a redes sociales. En cualquier caso, todos los teléfonos inteligentes del catálogo actual, incluso los de las gamas más bajas, vienen ya con A-GPS para navegación, navegador de Internet y posibilidad de instalar las mismas aplicaciones -salvo variaciones por versión de software- que un equipo de gama alta.

El teléfono inteligente, la «reunión» de dispositivos en uno solo

Continuamos introduciendo el tema para ahondar, a continuación, en lo que realmente nos interesa, que es el cuándo, con respecto al período en que debemos cambiar de móvil. Si estudiamos con un mínimo de detenimiento las funciones que caracterizan a un teléfono inteligente, nos daremos cuenta de que sustituyen a todos los dispositivos que enumeramos a continuación, entre algunos otros:

  • Teléfono móvil: Llamadas y mensajes SMS.
  • Reloj despertador: reloj mundial, alarma…
  • Radio
  • GPS
  • Reproductor MP3
  • eReader
  • Cámara
  • Videoconsola

Los anteriores son sólo algunos de los dispositivos que «nos ahorramos» al comprar un teléfono inteligente y, si echamos un vistazo al precio de cada uno de ellos, tendremos que volver a cuestionarnos: ¿Cuánto tiene que costar un móvil para considerarlo «caro»? Echando un cálculo rápido, sacaremos nuestras propias conclusiones y, de nuevo, teniendo en cuenta lo que estemos en disposición de gastar según nuestras circunstancias.

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¿Qué móviles quedan obsoletos en un menor tiempo de vida?

Otra cuestión importante. Es obvio que no todos los teléfonos inteligentes quedan obsoletos tras el mismo tiempo de vida desde que es lanzado al mercado. Y, aunque dentro de estas puede haber variaciones, quizá el punto que debemos tener en cuenta como forma de visión más global sean las gamas. En este sentido, lo más común es dividir el catálogo de teléfonos inteligentes en tres gamas: baja -o de entrada-, media y alta. Y, aunque lo común es hacer esta división según el precio del equipo, en realidad es un error, puesto que la diferencia real entre gamas está en las características técnicas de cada cual.

Las gamas baja y media son las que más pronto quedan obsoletas. Es, simplemente, por una cuestión lógica. Lo que la gama alta estrena, en cuanto a componentes de hardware, más tarde es adoptado por la gama media y, posteriormente, lo hereda la gama baja. Sí, es cierto que también hay componentes que se diseñan única y exclusivamente para las gamas media y baja, pero estamos refiriéndonos a consideraciones generales, no a casos particulares.

Por lo tanto, «invertir» en un dispositivo móvil de gama alta es, en la mayor parte de los casos, una garantía de que la vida útil del dispositivo será mayor. Ahora bien, no siempre tiene por qué ser así, y a continuación desarrollamos el porqué.

Hardware y software, ¿de qué depende la obsolescencia?

El hardware, es decir, los componentes electrónicos que conforman nuestros teléfonos inteligentes, son una de las «piezas clave» de este puzzle que nos ocupa en estas líneas: la obsolescencia en el sector de la telefonía inteligente. En función de los componentes de hardware, según lo «nuevos y potentes» que sean, nuestro dispositivo quedará obsoleto antes, o tardará más tiempo.

El software, por su parte, es una pieza aún más importante, puesto que puede limitar la vida útil de los componentes de hardware. Y es que, aunque nuestros componentes de hardware continúen siendo «capaces» de ejecutar aplicaciones nuevas, o actualizaciones de las mismas, si el desarrollador decide no dar soporte a nuestra versión de software, estaremos en las mismas: nuestro móvil se queda obsoleto.

Por lo tanto, debemos atender de igual manera al software que al hardware. Entonces, ¿qué móviles son los que más vida útil tienen? Según fabricante, ¿cuál es la marca de móviles que mantiene con un período mayor de vida sus dispositivos? Ahora bien, si atendemos al sofware, ¿qué sistema operativo móvil garantiza una mayor vida útil?

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Android, Windows Phone y iOS, ¿cuál debo elegir?

El sistema operativo móvil de Google, Android, tiene un grave problema de fragmentación. Dada la estructura de actualización de los equipos, en relación con las actualizaciones que lanzan los de Mountain View, el usuario depende de demasiados factores que, a menudo, terminan por dar como consecuencia un equipo desactualizado. En este sentido, los terminales con Android son los más propensos a la obsolescencia, pero cuentan con algo a su favor. Si somos usuarios inexpertos, en Android tendremos problemas al «poco tiempo», es decir, tras algunos años desde que haya sido lanzado el móvil. Ahora bien, si sabemos «toquetear» nuestro dispositivo, podremos contar con una extensa comunidad de desarrolladores ajenos a Google y los fabricantes de hardware que nos garantizan, incluso en equipos con 6 años de antigüedad, actualizaciones a la última versión del sistema operativo móvil y, por lo tanto, disponibilidad para las últimas aplicaciones.

Sus dos homólogos, Windows Phone y iOS, cuentan con un régimen de actualizaciones bastante más fiable. En el caso de Windows Phone, los equipos Lumia son prácticamente todos ellos actualizados a la última versión, como hemos podido ver con la actualización Cyan que incluye ya Windows Phone 8.1. Y lo mismo ocurre con Apple que, aunque se deja algunas funciones en el camino, actualiza durante más tiempo sus equipos móviles.

Por lo tanto, en este sentido es un factor mínimamente importante el sistema operativo móvil que escojamos, puesto que cada uno cuenta con sus aspectos a favor y en contra y, de nuevo, es un aspecto que debemos valorar por nosotros mismos. Ahora bien, si no eres un usuario avanzado y optas por un terminal Android de gama baja estarás abocado a la obsolescencia, por poner un ejemplo más práctico.

¿Cada cuánto tiempo tengo que cambiar de móvil?

Y, por fin, llega la respuesta a la cuestión que nos planteábamos desde el inicio. ¿Cuánto tiempo es capaz de «aguantar» un móvil hasta que la obsolescencia nos fuerza a cambiarlo por uno nuevo? Lo haremos de la siguiente manera, diferenciando por gamas como comentábamos al principio. Y, aunque no podemos ceñirnos estrictamente a los valores que nos ofrecemos, sí servirán como referencia aproximada:

Gama baja: ≈2 años, características técnicas ≈ dualcore 1,5 GHz + 512 MB RAM + <720p

Gama media: ≈3 años, características técnicas ≈ quadcore 1,5 GHz + 1 GB RAM + 720p

Gama alta: ≈5 años, características técnicas ≈ quadcore >2 GHz + 2 GB RAM + 1080p