Así ayuda la impresión 3D a la medicina

Así ayuda la impresión 3D a la medicina

Carlos González

Las impresoras 3D, como todos sabemos, permiten la impresión de todo tipo de formas en tres dimensiones maquetadas con un sistema de escritorio. La clave de estas impresoras está, sin duda, en los materiales que permiten utilizar, y esto precisamente es lo que ha permitido su inclusión en sistemas médicos para la creación de «prótesis de bajo coste y larga duración».

Una prótesis es cualquier extensión artificial que permite el reemplazamiento de una parte del cuerpo, por cualquiera que sea el motivo, y podemos encontrarlas de diversos tipos entre los cuales se encuentran las prótesis ortopédicas, cardíacas, dentales o auditivas entre muchas otras. Los sistemas de impresión en 3D, hasta la fecha, ya han permitido cubrir varios de estos campos, a cada cual más sorprendente. Y es que entre las prótesis que se han fabricado ya con impresoras 3D nos encontramos con partes móviles compuestas y algunas otras simples y fijas.

Medicina y tecnología «doméstica», de la impresora 3D a la prótesis

Algunos sistemas de impresión en 3D son bastante costosos y avanzados, puesto que permiten formas de mayor tamaño, complejidad y, además, la utilización de materiales más duros. Sin embargo, también encontramos impresoras de 3D de «bajo coste», de las cuales la medicina también se vale para la fabricación de prótesis que, incluso, permiten aumentar la movilidad de un sujeto.

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Hombros, manos, dientes… casi nada escapa a la impresión 3D

Las prótesis fabricadas con impresoras 3D han sido ya utilizadas en hospitales, como la reciente prótesis de hombro que se ha realizado en el Hospital Rijnland en Leiderdorp. Sin embargo, también se han llevado a cabo «prótesis domésticas» como las fabricadas en Argentina, las cuales permiten la movilidad de las extremidades superiores en sustitución de las falanges por medio de la impresión de un «estándar» almacenado en un archivo CAD. Además, por otra parte, también se están llevando a cabo prótesis de piezas dentales gracias a la posibilidad de utilizar metales y materiales cerámicos, lo que garantiza una resistencia máxima en componentes como estos, expuestos a todo tipo de «agresiones». No obstante, estamos hablando de los primeros años de las impresoras 3D, por lo que la utilización de las mismas en medicina pronto irá creciendo y ganando protagonismo en un sector en el cual garantiza unos resultados iguales en durabilidad -e incluso superiores- y, sobre todo, reduce drásticamente los costes, un aspecto fundamental.