Este barco eléctrico te traerá pedidos de China…sin pilotos

El transporte de cargas con vehículos autónomos no se limitará en el futuro a tan solo vehículos aéreos y terrestres. Esta tecnología ha llegado ahora a un vehículo marino. Concretamente, un barco noruego será el primer buque de carga autónomo eléctrico que hará un viaje con tan solo tres centros de control remoto monitorizando el trayecto.

El primer concepto sobre esta embarcación se hizo en el año 2017. Los planes iniciales eran que zarpara por primera vez el año pasado, pero la pandemia provocada por el COVID-19 lo retrasó al igual que otras muchas cosas en el mundo. Aunque no se trate del primer barco del mundo que se fabrica sin tripulación, sí es el primero totalmente eléctrico que no necesita piloto.

El primer barco eléctrico autónomo del mundo

No se trata de un vehículo muy veloz. Sus dos sistemas de propulsión de 900 kW le permiten alcanzar una velocidad de unos 24 kilómetros por hora. Cuenta con una batería enorme de 7MWh que tarda un tiempo en cargarse completamente.

A pesar de ello, estas distintas especificaciones técnicas hacen de esta embarcación un vehículo beneficioso para el medio ambiente, ya que no emite sustancias nocivas a la atmósfera. Además, el uso de este buque sustituye a lo que equivaldría a 40.000 viajes en camión anuales, reduciendo enormemente las emisiones de CO2 y óxido nitroso.

También podría ayudar así a liberar la presencia de camiones en las carreteras, ayudando a la descongestión de estas y haciendo fluir más el tráfico. Sin embargo, la reducción de camiones puede llevar también a una reducción de puestos de trabajo en esta área.

Aún hay que mejorar esta tecnología

Lo más probable es que todavía haya que esperar un tiempo hasta que veamos vehículos de carga autónomos hacer viajes hacia otros países. Existen muchos problemas con este tipo de vehículos: en el caso de los marítimos, sería muy complicado controlar de forma autónoma un barco que se encuentra en una zona muy concurrida donde haya más embarcaciones aparcadas o circulando, como es el caso de diferentes puertos en el mundo.

De hecho, cada país tiene unas reglas diferentes para el mar. Incluso existe una cuestión de responsabilidad porque en caso de que impacte un barco autónomo, ¿de quién es la culpa?

No cabe duda de que la tecnología avanza y eso implica el desarrollo de nuevos sistemas que hagan más cómoda la vida de las personas y de las empresas, pero sin duda aún hay que optimizarlo más todo y esperar a que en un futuro se puedan comenzar a ver este tipo de vehículos de forma más común.