Drones con desfibriladores: lo último para salvar vidas

Los drones son unas pequeñas aeronaves no tripuladas que pueden tener muchos usos diferentes y muy variados. Existen varios tipos de drones encargados de realizar distintas tareas. De hecho, son contratados por diferentes compañías y empresas con la finalidad de hacer el trabajo más rápido y ahorrar así tiempo y dinero. Ahora, un dron con un dispositivo para salvar vidas se ha implementado por primera vez en la vida real.

Un grupo de investigadores de Suecia ha creado un dron que lleva un sistema de desfibriladores que podrían ayudar a salvar vidas.

En estas situaciones la rapidez es clave

Cuando ocurren estas situaciones es vital actuar rápido ya que la muerte cerebral o incluso la propia muerte podrían ocurrir en tan solo minutos. Una de las formas de ayudar a que esto no ocurra es usar la técnica de reanimación RCP y utilizar un desfibrilador para reanimar a la víctima.

No es la primera vez que se diseña un dron con fines médicos para que la pequeña aeronave llegue antes que la propia ambulancia al lugar de los hechos y ayudar a salvar a la víctima.

Sin embargo, con este nuevo dron es la primera vez en el mundo que se puede informar de los resultados de un estudio en el que los drones volaron desfibriladores hasta lugares reales donde había sospechas de paro cardiaco.

Durante cuatro meses del año 2020, se usaron drones para enviar desfibriladores a lugares de paro cardiaco. De un total de 53 alertas se desplegaron en 12 ubicaciones y tan solo se falló al llegar a una de ellas, siendo un éxito en las otras 11. En siete ocasiones los drones llegaron antes que la ambulancia, aunque ninguno se usó antes de que esta llegara.

Aunque no se utilizara ninguno, se demostró que los drones pueden servir para transportar desfibriladores de forma segura y con precisión durante una emergencia real.

El sistema tiene algunas limitaciones

Sin embargo, hubo una serie de factores que pusieron algunas limitaciones a la hora de hacer el estudio. Por ejemplo, ninguna de las pequeñas aeronaves pudo volar de noche por culpa de la oscuridad que había. Además, si había condiciones climatológicas adversas como lluvia o fuertes rachas de viento, tampoco podrían volar.

También estaban programados para no volar sobre áreas que estaban muy pobladas, por lo que en algunas ocasiones no pudieron llegar a su destino.

A pesar de esto, el equipo continúa trabajando a día de hoy para seguir optimizando esta tecnología y conseguir que los drones lleguen más rápido al lugar de los hechos. De hecho, aseguran que ya han encontrado varias áreas de mejora.

Lo vital es conseguir que los drones tengan un tiempo de respuesta más rápido y reducir así el tiempo que estos tardan en llegar a donde ha ocurrido la emergencia.