Por estos motivos deberías usar un dispositivo externo y no descargar apps en tu Smart TV
Es común pensar que los dispositivos externos como Fire TV Stick o Chromecast están recomendados para usuarios que no tienen una Smart TV. Pero, en realidad, hay sólidos motivos para utilizarlos también en el caso de que tengamos una televisión inteligente. Ahora te los explicamos para que entiendas que quizá descargar apps en tu TV no esté siendo una buena idea.
A todos nos parece cómodo comprar una Smart TV, conectarla y empezar a descargar aplicaciones. Pero tenemos que saber que no todo es tan perfecto como pueda parecer. Por ejemplo, tal y como te empezamos contando en el primer punto a tener en cuenta, hay muchos sistemas operativos en televisiones y no todos son igual de eficaces.
El sistema operativo
No todas las plataformas disponibles para televisiones Smart son Google TV. Aunque el sistema de Google ofrece muy buen rendimiento y no es fácil encontrar aspectos negativos de los que nos podamos quejar, lo cierto es que otros de los sistemas disponibles no son precisamente tan eficientes. Por ejemplo, aunque webOS de LG y Tizen de Samsung están mejorando mucho, todavía se encuentran muy lejos de alcanzar el rendimiento que proporciona la plataforma de Google.
Uno de los motivos de que se encuentren por detrás no es culpa directamente suya, sino de las aplicaciones que ofrecen a sus usuarios. El motivo es que los desarrolladores no suelen volcar tanto nivel de esfuerzo en Tizen o webOS como lo hacen en Android TV, cuya naturaleza vinculada al sistema Android lo simplifica todo. También hay casos en los que algunas aplicaciones no están disponibles en estas plataformas alternativas, mientras que otras veces el soporte que se les proporciona es inferior. Eso significa que pueden mantener errores durante más tiempo o que incluso hay novedades que quizá no se lancen hasta un periodo posterior. En general, con una Smart TV que no tenga Google TV, vas a tener mucho mejor soporte usando un stick externo.
La velocidad de uso
Incluso si has comprado una Smart TV hace poco tiempo es posible que te hayas encontrado con que la experiencia de navegación por las apps y los menús no es tan rápida como te gustaría. El motivo de ello se suele encontrar en que los fabricantes no han puesto un procesador demasiado potente en su equipo y han preferido redirigir el grueso de los recursos a mejorar la calidad de imagen u otros aspectos adicionales.
No es que te encuentres con una experiencia lenta, sino que es una no tan rápida. Es frecuente que este rendimiento se encuentre en la media y que se quede un poco corto. A diferencia de ello, si dejas que la experiencia de acceso a las aplicaciones, la navegación por las mismas y el entorno Smart de tu televisión se encuentre en un dispositivo externo, disfrutarás de un rendimiento muy superior. La razón es clara: estos terminales sí que están optimizados para esta tarea porque es su principal cometido y los fabricantes saben que tienen que ofrecer la mejor experiencia posible. Con estos dispositivos, por ejemplo, evitarás esos problemas que tienes cuando tus dedos pulsan varios botones consecutivos demasiado rápido. Tu TV quizá no registre todas las acciones y te dé problemas, pero con el stick no encontrarás ningún obstáculo.
Tendrás más privacidad
Hay muchos fabricantes de televisiones y, a veces, optamos por una marca que no es muy conocida porque el modelo de Smart TV que nos ofrecen es muy barato. Eso no tiene nada de malo, pero hay algunos fabricantes que piden demasiado acceso a datos personales para beneficiarte de sus entornos conectados. Este tipo de letra pequeña no es algo que vayas a revisar (posiblemente) antes de hacer la compra del equipo, por lo que te encontrarás con ello de golpe cuando la estés empezando a usar.
Recurrir a un dispositivo externo que tenga una filosofía de privacidad que encaje mejor con tus preferencias podría ser una buena razón para que hagas este cambio de tecnología. Una buena razón para tenerlo en cuenta es que hay fabricantes, normalmente pequeños, que pueden utilizar tus datos para revenderlos a otros clientes. No tiene que ser un riesgo en términos de seguridad, pero es posible que no quieras que tu información o hábitos de uso de la televisión vayan circulando por ahí.
Peor conexión
Aunque este tipo de cosas no deberían ocurrir, la realidad es que hay fabricantes que no cuidan tanto como deberían la elección de componentes de red que incorporan en sus televisiones. Esto es algo que pasa con la mayor parte de las marcas, pero se puede ver claramente en la Smart TV LG G3 OLED, uno de los modelos más avanzados del mercado. Si bien su potencia es enorme y está dotado de rasgos realmente atractivos, la marca le ha puesto un puerto de Ethernet mucho menos rápido de lo que hubiera gustado a los usuarios. Por ello, no conseguirás exprimir todo el potencial de tu conexión tal y como sí lo harás con un dispositivo externo de reproducción.
También hay modelos de televisión que no tienen terminales WiFi avanzados en su interior, sino versiones antiguas que no exprimen toda la velocidad que les estaría proporcionando el router. Y cuando hablamos de velocidad también nos referimos a la estabilidad que proporcionan estos equipos de conexión o la propia potencia que tienen en términos técnicos.
Otros motivos
Hay más razones que podrías tener en cuenta, como que la actualización de las Smart TV no sea tan frecuente como la que reciben los dispositivos tipo Chromecast. Por eso, hay errores que podrías arrastrar un mayor periodo de tiempo e incluso tener problemas para acceder a algunas aplicaciones.
No obstante, recuerda que hay casos y casos. No todas las Smart TV se quedan por detrás de los dispositivos externos en cuanto al uso de aplicaciones o de otros servicios conectados a la red. Pero si tu televisión inteligente no te termina de convencer en este aspecto, es bueno que sepas que tienes una alternativa a la que recurrir.