Juguetes conectados en Reyes: un peligro para tus hijos y tu ciberseguridad

Juguetes conectados en Reyes: un peligro para tus hijos y tu ciberseguridad

David Soriano

En ocasiones, menos es más. Podemos optar por el juguete más avanzado tecnológicamente como regalo de Reyes y esto podría suponer un gran peligro a nivel de ciberseguridad que ponga en peligro a nuestros menores.

Con el paso de los años, han evolucionado mucho los juguetes infantiles. Como sucede con muchos dispositivos de la casa, estos juguetes se han vuelto cada vez más inteligentes y conectados. Conexión a servidores, compatibilidad con Bluetooth, micrófonos, cámaras, pantallas. Todo esto hace que sean juguetes mucho más sofisticados e interesantes de manipular para nuestros hijos, pero también son más peligrosos, ya que suponen una diana que los hackers no dejarán pasar.

Riesgos en los juguetes conectados

En primer lugar, debemos tener en cuenta cuáles son los datos que el juguete en cuestión puede recoger. Es por ello que antes de decidirnos por un regalo u otro, deberíamos investigar un poco. Por normativa legal, los fabricantes de estos juguetes tecnológicos deben incluir en los términos y condiciones de uso qué datos se recogen, la finalidad de los mismos y quién es el responsable de su tratamiento. Aparentemente, en el caso de juguetes enfocados a menores, los datos en ningún caso podrían almacenarse, ya que los menores son un colectivo considerado de “especial protección”.

Sin embargo, claro, esto solo aplica a la parte formal de cómo estos juguetes tecnológicos funcionan. Las características conectadas de los mismos pueden suponer un acceso de terceras personas. Los riesgos de hackeo no son algo nuevo. Los niños que interactúan con estos smart toys están más expuestos a que datos que habría que proteger, como su voz, imagen o datos personales sean mal utilizados por parte de los ciberdelincuentes.

La Organización de Consumidores y Usuarios llevan años alertando sobre el riesgo que supone esta nueva generación de juguetes inteligentes… pero inseguros. De la misma manera, también son conscientes de cuáles son los principales riesgos y cómo podrían volverse más seguros: “estos problemas se podrían evitar si los fabricantes se hubieran preocupado de adoptar algunas medidas mínimas de seguridad, como proteger las conexiones con una contraseña, que cualquier dato personal o el contenido multimedia enviado o almacenado (ya sea en el juguete, en el teléfono o en los servidores del fabricante) debería estar cifrado y no enviar datos del usuario a terceros o al menos informar claramente de ello”.

Reducir el peligro

Para tratar de minimizar los riesgos utilizando este tipo de dispositivos inteligentes, desde ESET, una de las principales firmas de ciberseguridad, se han compartido una serie de consejos de uso con los que tratar de compensar las deficiencias a nivel de robustez de ciberseguridad. “Este tipo de juguetes pueden ser, en primera instancia, muy atractivos para los niños y sus padres, ya que suelen fomentar la interacción con los mismos, disponer de la posibilidad de supervisar su uso e incluso, en algunos casos, ser útiles para el aprendizaje. Sin embargo, no debemos olvidar que, a efectos prácticos, no dejan de ser dispositivos conectados como nuestros teléfonos u ordenadores pero que, en demasiadas ocasiones no reciben la misma atención en materia de seguridad de los fabricantes y sus usuarios explica Josep Albors, responsable de investigación y concienciación en ESET España.

Juguete peligroso a nivel de ciberseguridad

Los consejos que deberíamos seguir si los Reyes han traído uno de estos dispositivos son las siguientes:

  • Investiga antes de comprar: como decíamos antes, lo mejor es tratar de saber qué datos se comparten y dónde van a parar. Además, puedes buscar marca y modelo para ver otras opiniones y saber si ha habido casos de robos de credenciales o problemas de privacidad. Busca Hello Barbie o My friend Cayla y verás de lo que te hablamos.
  • Apaga los dispositivos: lo mejor es apagar los dispositivos cuando no se estén utilizando, para minimizar riesgos y evitar transferencia de datos cuando no estamos supervisando.
  • Supervisión cuando lo utilicen
  • Comprueba si hay actualizaciones: si el juguete puede aprovechar sus características conectadas para instalar nuevas versiones de firmware, actualiza, que puede contener mejoras y parches de seguridad.
  • Elige una conectividad segura: los smart toys deberían utilizar autenticación cuando se emparejen por Bluetooth y comunicaciones cifradas con el router doméstico.
  • Utiliza contraseñas fuertes y únicas al crear cuentas de usuario para poder operar con los juguetes inteligentes.
  • Minimiza la cantidad de datos que compartes: al crear nuevas cuentas, utiliza solamente los datos que sean realmente necesarios para poder usar el juguete y sus características.
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