¿Es posible la criogenización de humanos como se ve en “No mires arriba”?

La película de Leonardo Di Caprio y Jennifer Lawrence nos cuenta cómo un enorme cometa se acerca a La Tierra. Colisionar contra ella implicará el fin de la humanidad, el fin de todo. Kate y Randall, interpretados por Lawrence y Di Caprio, son expertos en astronomía y alertarán del peligro: quedan seis meses para tomar una medida. Pero una de las soluciones para sobrevivir a este impacto es criogenizarse. Criogenizarse durante décadas para volver a vivir en otro lugar o en otro tiempo. ¿Es posible la criogenización de humanos como se ve en “No mires arriba” o este proceso es imposible y solo seguiremos viéndolo en la ciencia ficción y en el cine?

Cuenta la leyenda que Walt Disney fue congelado antes de su muerte para poder ser resucitado en un futuro. Futuro en el que la ciencia fuese capaz de curar el tumor cancerígeno que tenía en su pulmón izquierdo y que le auguraba una muerte más que segura. Sin embargo, hoy en día sabemos que esto no fue más que una leyenda que convenció a medio mundo motivada por alguna de las actuaciones de su familia. También es cierto que a veces la realidad supera la ficción y las leyendas no surgen de la nada. El proceso de criogenización es una práctica que lleva haciéndose casi medio siglo. En la actualidad, se estima que hay alrededor de 2.000 personas criogenizadas en todo el mundo, y casi dos centenares se encuentran en el desierto de Arizona esperando ser resucitadas en un futuro.

En qué consiste la criogenización

Volver a la vida, esa gran aspiración de los seres humanos, muchos de los cuales ya han pagado por ello. Una gran promesa, pero ¿hasta qué punto es factible? Básicamente la criogenización consiste en la conservación del cuerpo de una persona una vez que ha fallecido a través de una técnica de preservación en nitrógeno líquido que conocemos comúnmente como congelación. Un procedimiento que se realiza con el consentimiento de la persona antes de fallecer y que tiene como objetivo darle la esperanza de poder volver al mundo cuando se den las condiciones y avances médicos que puedan hacerlo.

Cuando se congela un cuerpo humano, el agua que contiene nuestro organismo se convierte en hielo. Esto conlleva a que aumente de volumen y se generen cristales que destruyen nuestros tejidos. “La congelación rompe las células lo que hace que nuestros órganos se vuelvan inservibles y sean imposibles de recomponer”, según National Geographic. La primera criogenización de un cuerpo humano se realizó en 1967 a James Bedford, un psicólogo estadounidense que falleció de cáncer. Como curiosidad, la criogenización debe comenzar antes de que se cumplan dos minutos desde el fallecimiento de la persona. La rapidez en el proceso pretende detener la muerte de las células cerebrales como consecuencia de la falta de oxígeno.

Criogenización

Criogenización

Reaniman tejido de un corazón congelado

Varios centros del mundo estudian la criogenización y los Investigadores de la Universidad de California Berkeley ya han logrado que muestras de tejido cardiaco vuelvan a latir tras estar sometidas a temperaturas bajo cero durante tres días. Una técnica que es lejana a la leyenda urbana de Walt Disney, pero que deja la puerta abierta a la conservación de órganos para trasplantes que puedan alargar la vida de sus receptores.

Un hecho posible gracias al proceso conocido como congelación isocórica – desarrollado por primera vez por el mismo equipo en 2005 – con el que los investigadores recientemente fueron capaces de evitar la transformación de cristales de hielo en el tejido cardiaco. Los investigadores publicaron los resultados de este estudio en la revista Communications Biology. En él comentan que esta técnica de criopreservación de tejidos funciona. “Hasta donde sabemos, éste es el primer estudio sobre el congelamiento isocórico y la reanimación de un músculo cardíaco humano que late de forma autónoma”, afirma Matt Powell-Palm.

Por otro lado, también existe la vitrificación, un proceso de criogenización que impide la formación del hielo mediante el uso de un gel anticongelante a -196 grados. Por ahora las estructuras más complejas que los científicos han sido capaces de congelar con este proceso son órganos embrionarios de animales. Todo apunta a que hoy por hoy no se puede congelar un cuerpo entero sin dañar su estructura interna en el proceso.

Ante la criogenización todo son preguntas e incertidumbres. Todavía queda un gran camino que recorrer para que los avances científicos y tecnológicos permitan la reanimación en un futuro de cuerpos criogenizados. Además, una de las preguntas más inquietantes que se nos puede pasar por la cabeza a cerca de este tema es cómo sería la vida de una persona que, después de un siglo o más congelado, es reanimado para vivir en un mundo que no tiene nada que ver con el que dejó atrás.

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