¿Puedo cargar mi coche en un enchufe normal?

¿Puedo cargar mi coche en un enchufe normal?

David Soriano

La recarga de nuestro coche eléctrico puede ser uno de los mayores quebraderos de cabeza a la hora de tener un vehículo sostenible de este tipo. La menor autonomía de sus motores sumado a un estado deficitario de puntos de recarga hace que cualquier opción para recargar las baterías pueda tenerse en cuenta, incluida la de un enchufe doméstico estándar.

Tal y como sucede con otros aparatos eléctricos del hogar, tu toma de corriente Schuko, un enchufe de los de toda la vida, puede servir para cargar tu coche eléctrico. Una de las creencias más extendidas es que necesitamos un cargador específico para tener batería en nuestro vehículo, pero lo cierto es que no necesitas instalar nada en casa, simplemente tener un enchufe donde podrás conectar el cargador del móvil. Pero también el del coche. Eso sí, hay que tener en cuenta una serie de aspectos: no será factible si vives en un piso con un garaje comunitario y será siempre mucho más lento que usar un cargador específico. Pero, ¿merece la pena?

Cargar el coche eléctrico en Schuko

Schuko es el nombre que se da al enchufe doméstico, el más común que tienes en casa. Tu ordenador, tu lavadora o tu lavavajillas utilizan uno. Con él puedes hacer una carga lenta de hasta 10 A (amperios). Por tanto, puede ser útil si tienes un garaje privado y vas a estar recargándolo toda la noche.

Wallbox enchufe normal eléctrico

Además, otro hándicap de este método de carga es el tiempo que se necesita para cargarlo. Algunos coches son más eficientes a la hora de almacenar energía, lo que significa que se necesitará menos tiempo para cargarlos completamente. En general, se estima que un coche eléctrico medio puede tardar entre 6 y 8 horas en cargarse completamente con un enchufe doméstico. Aun así, algunos modelos pueden llegar a necesitar hasta 12 horas para tener sus baterías al máximo.

Sin embargo, aunque exista la posibilidad y se vendan accesorios para facilitar la conexión del Schuko al Tipo 2 europeo, no es lo más recomendable y deberíamos reservarlo para alguna recarga ocasional, utilizando las electrolineras como la norma. El motivo es que el vehículo eléctrico requiere una elevada potencia durante un largo periodo de tiempo para poder cargarse y esto puede suponer riesgos para la instalación eléctrica.

En ese caso, se ha de utilizar el cable previsto para este tipo de recarga, generalmente entregado con el vehículo. Este cable permite limitar la potencia de recarga para evitar un sobrecalentamiento de la instalación eléctrica. Esto se traduce en una potencia de en torno a 2,3 kW (10 A), por lo que el vehículo recargará una media de 10 kilómetros por hora. Sin embargo, no todas las instalaciones eléctricas están preparadas para entregar 10 amperios durante un largo periodo de tiempo, y como indicamos anteriormente, el uso inadecuado de las tomas de corriente puede deteriorar la instalación eléctrica.

Si quieres usar un coche eléctrico de forma habitual, es posible que pienses en la instalación de una estación de carga en tu casa o investigar las estaciones de carga públicas que se encuentran cerca de ti para una carga más rápida y eficiente.

¿Y un punto de recarga?

La alternativa, para casas unifamiliares o recarga en garajes comunitarios aplicando la normativa vigente, es colocar un wallbox o punto de recarga.

Una toma reforzada o un punto de recarga proporcionarán una mayor seguridad, ya que estas soluciones incluyen protecciones adicionales. La velocidad de recarga varía en función de la potencia del cargador al que se conecte el vehículo, cuanto mayor sea la potencia, menor es el tiempo de carga.

Qué tener en cuenta instalación Wallbox seguro coche

Además, la colocación de un Wallbox tiene todas estas ventajas:

  1. Podemos programar el tiempo de carga, lo que nos permite aprovechar al máximo los horarios valle y supervalle ahorrando en nuestra factura de luz.
  2. Los enchufes Schuko solo permiten modo de carga 1, lo que significa que no pueden comunicarse con el vehículo. Los puntos de recarga cuentan con modo de carga 3, esto permite al vehículo y al cargador comunicarse y de este modo conseguimos regular la intensidad de carga en tiempo real al consumo de nuestro hogar y evitamos el salto del contador de telegestión por exceso de consumo.
  3. Podemos limitar la intensidad de carga a nuestro gusto y necesidades, algo que no podemos realizar con un enchufe.
  4. El tiempo de carga lógicamente se reduce al poder cargar con mayor intensidad.

Si invertimos en un vehículo eléctrico unos 30.000 o 40.000 euros (o incluso más), qué menos que invirtamos un 5% de su valor en protegerlo correctamente.

¿Qué ocurre con el seguro?

Al instalar un punto de recarga propio debemos tener en cuenta el tipo de vivienda. En el caso de que nos encontremos ante una vivienda unifamiliar, no tendremos ningún problema al respecto, puesto que no debemos ceñirnos a ningún marco legal relativo a nuestra comunidad. Sin embargo, en el caso de que se trate de un edificio convencional, la ley obliga a informar, que no a pedir permiso, al resto de los vecinos.

Para ello, debemos realizar la instalación en el espacio que queda delimitado por la plaza de aparcamiento del coche. Y, en este caso, la duda recae sobre el seguro en el caso de sufrir cualquier tipo de desperfecto. Conviene tener en cuenta que es recomendable contar con una póliza especial para el cargador que nos proteja de cualquier problema en caso de desperfecto o de robo. No obstante, no es obligatorio.

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