La libertad y privacidad en Internet, amenazadas tras la aprobación de CISPA en EEUU

La Cámara de Representantes de los Estados Unidos ha aprobado por una amplia mayoría el proyecto de ley CISPA, que permitirá al Estado manejar libremente todo tipo de información sobre los usuarios en nombre de la defensa frente al terrorismo. La Casa Blanca amenaza incluso con tumbarla.

La polémica Ley CISPA (Cyber Intelligence Sharing and Protection Act) comienza a tomar forma. Al menos, ya ha pasado su primera prueba: la Camára de Representantes, que aprobó ayer el proyecto de ley por una amplia mayoría (248 votos a favor sobre 168 en contra) después de que la votación se adelantara por urgencia al pasado jueves, estando prevista inicialmente para el día siguiente.

El proyecto de ley, instigada por el congresista republicano Michael Rogers, causó desde su presentación una ardua polémica entre la sociedad y medios de comunicación norteamericanos, ya que para muchos representa un ataque más a la libertad y privacidad de los ciudadanos en nombre de la protección frente a una amenaza externa (e interna).

En concreto CISPA intenta fomentar el intercambio de información entre en las autoridades y las diferentes compañías presentes en la Red; una información, lógicamente, sobre los millones de usuarios de la web, sustraída de sus correos electrónicos, perfiles sociales, historial de búsqueda, etc., con el fin de detectar ciber-amenazas y proteger así la información gubernamental.

Lógicamente, ello se traduce entre los usuarios a un ataque directo al derecho de privacidad de los ciudadanos, dado que se da una amplia potestad a la Agencia de Seguridad Nacional para espiar a cualquier norteamericano aduciendo (con posterioridad, claro está) cualquier mínimo contacto o relación con dichas ciber-amenazas.

Pero lo más sangrante de lo aprobado el pasado jueves por los llamados Representantes de sus ciudadanos es que el proyecto de ley ha sido aprobado una vez que ha sido enmendado. Unas enmiendas previas que lo único que hacen es endurecer aún más la ley y ampliar el abanico de posibilidades de las autoridades para iniciar el proceso de espionaje.

¿Cómo? Aumentando las razones por las que poner en marcha la solicitud de información. En el proyecto original de Michael Rogers se recogía como justificaciones para espiar a un ciudadano la poco concretada seguridad cibernética y la siempre presente seguridad nacional. Ahora, se unen nuevas causas: investigación y persecución del ciberdelincuencia, protección de individuos y protección de los niños. Lo más llamativo es que bajo el término de ciberdelincuencia se pone en una misma categoría los fraudes y robos de datos para beneficio propio y cualquier acción reivindicativa en la que se tumbe el servicio de alguna página (ahora todo el mundo está pensando en Anonymous), y cómo no, la piratería.

Entre los congresistas que han apoyado la Ley, se esgrime siempre el mismo argumento, muy recurrido tanto en ese país como en otros muchos tantos, incluido el nuestro: la protección del país frente a la amenaza externa (sean terroristas o inmigrantes). Así se ha mostrado el propio Michael Rogers, quien, según recoge ElMundo.es, calificó la ley como el “último bastión de las cosas que debemos hacer para proteger el país”, y poder enfrentarse así a sus sempiternos enemigos, Rusia y China, de quienes se atreve a decir que “están robando el valor de los Estados Unidos”.

Pero no todos los congresistas, ni siquiera todos los republicanos norteamericanos se unen a esta teoría del miedo. Ron Paul, congresista por el Estado de Texas y aspirante ganar las primarias del Partido Republicano en su carrera hacia la presidencia de EEUU, ha advertido que esta CISPA  convertirá a las autoridades en un “Gran Hermano a gran escala”.

Por su parte, el congresista demócrata, Jared Polis considera que el proyecto aprobado "suprime cualquier ley de privacidad que se haya aprobado jamás por el bien de la ciberseguridad, y subraya que "permitir que los militares espíen a los estadounidenses en suelo estadounidense va contra cualquier principio sobre el que se fundó este país".

El proyecto de ley pasará ahora al Senado, si bien la Casa Blanca ya ha comunicado su intención de dejarla en papel mojado si sigue adelante tal y como está actualmente.